Todo nuestro entorno está rodeado de reglas: en los gobiernos, en el trabajo, en nuestras casas, etc. Y aunque no lo veamos así, todo es para nuestro beneficio. También en el Reino de Dios hay reglas para nuestra integridad pero la religiosidad en ocasiones no nos deja ver que ante todo esto Dios es Misericordia, Amor y Gracia.