Para tener confianza en el futuro debemos creer; para poder creer debemos conocer, y para conocer debemos vivir, crecer y aprender; aclarando que cuando hablo de vivir y aprender, no me refiero al aprendizaje mecánico implantado que vivimos hoy en día donde nos educan como crías de mamíferos sin razonamiento ni juicios propios, como si fuésemos todos clones; me refiero a la educación que trae consigo la vida misma, la curiosidad por la naturaleza, por nosotros los seres humanos, por nuestro creador y su magnificencia, y sobre todo de la sabiduría empírica que trae consigo el conjunto de todas estas cosas, resultado que vale más que mil carreras.