No decides desde lo que sabes.
Decides desde el estado en el que estás.
Seguro que alguna vez has sentido que, a pesar de tener toda la información, la mejor estrategia y todos los datos de tu lado, has tomado una decisión que no terminó de encajar.
Es posible que no fuera por falta de inteligencia, sino que seguramente fue por falta de presencia.
Como explico en el podcast, Marco Aurelio ya lo sabía hace 2000 años: liderar no consiste en acumular conocimiento, sino en no dejarse arrastrar por el ruido, ni el externo del imperio, ni el interno del agotamiento. ️ ️
Él escribía sus Meditaciones como un entrenamiento mental para mantener la calma en mitad del caos.
Hoy, no estamos en un frente de batalla romano, pero nos enfrentamos a una guerra de atención constante.
Como directivo, te mueves en un entorno diseñado para fragmentar tu foco.
Entre notificaciones, datos en tiempo real y la presión por la velocidad, es fácil caer en la "visión de túnel".
Cuando decides desde el estrés o la impulsividad, no estás liderando; estás reaccionando por puro instinto de supervivencia.
Tu cerebro reflexivo procesa a 10 bits por segundo, pero la vida moderna nos exige hasta 50. Si no haces una pausa, el "cerebro externo" toma el mando y decides en automático.
La verdadera ventaja competitiva en el management actual no es el acceso a la IA o al Big Data, sino tu capacidad de habitar el espacio entre el estímulo y la respuesta.
Como decía Viktor Frankl, en ese pequeño espacio reside nuestra libertad y nuestro crecimiento.
Ser conscientes no interrumpe la acción, la ilumina para hacerla desde un sitio diferente.
Te propongo un ejercicio de alto rendimiento para tu próxima decisión estratégica:
1️⃣ Para: Rompe la inercia del "hacer" constante.
2️⃣ Respira: Regula tu sistema fisiológico durante 60 segundos. Exhalación más larga que la inhalación. La claridad no es solo mental, es corporal.
3️⃣ Observa: Diferencia entre lo que está pasando y lo que estás sintiendo.
Solo entonces, decide. ️
Recuerda que la atención no es un lujo, es tu recurso más limitado y determinante.
Si no recuperas tu "luz de estrella" (lo que de verdad importa a largo plazo) y tu "luz de día" (tu dirección), acabarás atrapado en la "luz de foco" de lo urgente. ️
¿Desde qué estado estás tomando hoy las decisiones que definirán tu futuro o el de tu organización?