Soy Marcos, y nunca debí insistir en conocer a mi abuela. Pasé una noche en su casa, donde me entregó una lista de reglas extrañas para sobrevivir: mantener las luces encendidas, fingir estar dormido, no responder a ciertas llamadas, y otras instrucciones que desafiaban toda lógica. Lo que comenzó como curiosidad se transformó en una pesadilla cuando descubrí que esas reglas no eran bromas, sino advertencias para mantenerme con vida. Sobreviví, pero la marca de esa noche y las sombras que me siguieron nunca desaparecerán.