Camilo Peña, ingeniero civil y padre primerizo, es uno de los sobrevivientes del desplome del techo en la discoteca Jet Set. A dos meses de aquella trágica madrugada, su vida ha dado un giro inesperado debido a las secuelas físicas que enfrenta.Peña, cliente asiduo del lugar durante ocho años, contó a LISTÍN DIARIO que pasó aproximadamente seis horas atrapado bajo los escombros, con su pierna derecha inmovilizada y con una carga significativa de concreto sobre su espalda.Sin embargo, nunca imaginó que esa experiencia le dejaría lesiones que afectarían tanto su vida cotidiana como su desempeño laboral.Semanas después de la tragedia, comenzó a notar molestias al estar mucho tiempo de pie, dificultad para realizar esfuerzos físicos y, sobre todo, la imposibilidad de sostener por largos periodos a su bebé de apenas siete meses.“Hay cosas que ahora me cuestan mucho. No puedo estar de pie mucho rato y cargar a mi bebé me causa dolor por el tema en las vértebras”, explicó.Peña es dueño de una empresa constructora que ofrece servicios de mantenimiento de estructuras para cadenas de supermercados, trabajo que implica supervisión constante y desplazamientos en campo, pero esas labores se han visto limitadas por sus dolencias físicas.