Pablo sigue su camino misionero y se dirige a Éfeso, donde no se había dado el mensaje íntegro, tanto así, que no se sabía sobre el Espíritu Santo, y el apóstol completará la enseñanza y orará por ellos. El evangelio nos interpela a descubrir que la fe no es solo un saber o conocer cosas de Cristo, sino mucho más, es un dejarse tomar por Él y asumir su destino, lo cual nos dará verdaderamente paz, aun en medio de la tribulación, que será parte de nuestro caminar. ¡Señor, ten misericordia de nosotros, porque intentamos suavizar tu Evangelio!