El profeta Zacarías nos interpela, desde su época, a descubrir que la perspectiva de la fe verdadera en Dios no tiene medida corta, sino que nos abre la perspectiva y descubre nuestras miopías y búsqueda de seguridades, y nos lanza a la misión sin fronteras. El evangelio nos depara con el misterio profundo de Cristo, el cual deben acoger y vivir los discípulos, pero siempre habrá temor de asumir porque involucra entrega, donación y despojo de sí mismo, pero es el camino es ese. ¡Gracias, Señor, ¡por llamarnos a seguirte hasta la gloria!