A veces tendemos tanto a complacer a los demás que nos abandonamos a nosotr@s mism@s. A veces tememos tanto decir no y entrar en conflicto al hacerlo, que nos ponemos a merced de los demás. Nos quedamos prisioner@s de los otros y nos sobreadaptamos. Ser buen@ con los demás no debería implicar el olvido de un@ mism@.