En 1986, México le mostró al mundo lo que era vivir un Mundial: con estadios llenos, goles
inolvidables y una pasión que marcó historia. Cuarenta años después, en 2026, el país
vuelve a ser escenario global, pero en un fútbol completamente distinto: más rápido, más
global y más mediático. Hoy vamos a hacer un viaje entre dos Mundiales que cambiaron no
solo el juego... sino la forma en la que el mundo lo vive.