Cada 4 de agosto se celebra el Día del Panadero en homenaje al primer sindicato de panaderos creado en la Argentina por anarquistas, que fueron los que le pusieron nombres a las facturas: vigilante, bomba, suspiro de monja, bola de fraile. "Todos esos nombres los impusieron los alegres anarquistas tratando de evitar que los agarran con las manos en la masa", introdujo Adrián Stoppelman en su columna de humor en La Mañana.