Luna llena, Roque Nublo y Teide nevado como fondo, es la historia de una fotografía que pudo ser y no fue. Su autor lo tenía todo pensado, todo calculado, todo organizado para que saliera. El lunes por la mañana, se levantó a las 5 y llegó al Pico de las Nieves a las 6:30, todavía de noche y con 0ºC. Caminó durante 35 minutos hasta llegar al punto exacto para sacar la imagen que tenía en mente: La luna llena, el Roque Nublo y el Teide nevado, perfectamente alineados. Con la llegada de las primeras luces se subía el telón de un nuevo día, pero una invitada inesperada, la calima, truncó la foto.
Como dice su autor, a veces, piensas, planificas, arriesgas, vas… y pierdes, pero es parte del juego.
Con Nacho González Oramas conversamos hoy en el magacín Lo nuestro.