Amanece en Santa Cruz de Tenerife tras una noche larga de Carnaval. Las mascaritas regresan a casa mientras amanece. Y en el suelo, se cuentan por toneladas los residuos, gran parte de ellos, ¡de plástico!
Vasos y más vasos de quienes, entre baile y baile, no piensan en lo contaminante que puede ser lo que tienen en las manos.
Para ello, el grupo Sí se puede en el ayuntamiento capitalino propone una fórmula: que los ventorrillos del Carnaval vendan un único vaso, de plástico más duro, que aguante todas las noches de fiesta. Un elemento de marketing más de la fiesta que sería una herramienta para reducir el alto nivel de plástico de la fiesta. Nos da más detalles la concejala en la oposición Yaiza Afonso.