A veces, si en África no hay sangre, hoy sangre. Y lo que ha ocurrido en Gambia no ha tenido demasiado protagonismo en los medios de comunicación, en las conversaciones en casa, entre políticos, con amigos...
Lo acontecido en Gambia se ha convertido en un símbolo que ha pasado sin pena ni gloria por nuestra sociedad. Sin derramamiento de sangre, la democracia ha llegado a este país africano, uno de los más pequeños y más castigados por la pobreza del mundo. Tras 22 años de dictadura, se abre una puerta de esperanza en Gambia. Una Gambia ahora democrática pero todavía pobre, con muchos niños soñando con un mundo mejor en Europa. Un país al que pronto llegará nuestro siguiente invitado cargado de material escolar para ellos.