El sendero por el que llegábamos a nuestros colegios hace décadas. Esa pequeña plaza en la que vivimos los primeros amores. El rincón en el que los mayores jugaban a las cartas o al dominó...
Muchos rincones de Canarias, con el paso del tiempo, han ido perdiendo su función. Y se han degradado. En esta vida tan individualista, aquellos espacios de antaño donde nos reuníamos la gente de un pueblo o de un barrio han ido desapareciendo.
En Tacoronte hemos encontrado un proyecto que pretende volver a poner en valor estos espacios de socialización a los que hoy no les prestamos atención.
Nos lo presenta Virginia Bacallado, primera teniente alcalde del municipio tinerfeño.