Compramos una camiseta de marca a alguien que la ha falsificado para ahorrarnos unos euros. El perfume que le regalamos a nuestra pareja se llama Doir y no Dior. O nos hacen creer que una galletas son de una marca popular por lo parecido del logo en la caja. Y la compramos sin fijarnos demasiado. Por este tipo de cosas, por la piratería en general, las empresas europeas pierden al año 40 mil millones de euros. Hoy nos acercamos a una oficina de la Unión Europea, con sede en Alicante, que se dedica a registrar las marcas, los dibujos, las imágenes que representan a empresas e instituciones.