Locos por los clásicos

Locos por los clásicos

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Locos por los clásicos episodes

  • Locos por los clásicos - Catulo: Amistad y pérdida

    Estamos acostumbrados a recordar a Catulo como el poeta de Lesbia, de los besos, de los celos y del amor apasionado. Pero hay otro Catulo igualmente fascinante. El amigo que celebra con una alegría desbordante el regreso de un compañero querido después de una larga ausencia. El viajero que siente la emoción de emprender el camino cuando llega la primavera. Y el hermano que cruza todo el Mediterráneo para despedirse ante una tumba y llorar una pérdida irreparable.

    Junto al poeta, catedrático de Filología Latina de la Universidad de Salamanca y traductor de Catulo, Juan Antonio González Iglesias, recorremos algunos de los poemas más humanos y conmovedores del gran poeta de Verona.

    Catulo escribe sobre experiencias que todos hemos vivido alguna vez: el abrazo esperado de un amigo que vuelve a casa, la emoción de una nueva aventura que está a punto de comenzar, la nostalgia de las despedidas y la necesidad de seguir hablando con quienes ya no están. Su poesía nos recuerda que la vida se construye con esos momentos aparentemente pequeños que terminan ocupando para siempre un lugar en nuestra memoria.

    Porque si en sus poemas amorosos Catulo nos enseñaba a amar, aquí nos enseña algo igual de importante: a celebrar los reencuentros, a conservar la amistad y a convivir con la ausencia. Y por eso sigue siendo uno de los poetas más cercanos y más humanos del mundo clásico.

    Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de este episodio dedicado al Catulo de la amistad y la pérdida está formada por “You've Got a Friend” de Carole King; “Here Comes the Sun” de The Beatles; “Tears in Heaven” de Eric Clapton y “It's the Little Things that Make Life Big” de Strawberry Beat.

    La imagen corresponde al cuadro “La amistad” de Picasso (1908).


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    39 min
  • Locos por los clásicos - Argonáuticas 3: La noche de Medea, 1ª parte

    Jasón y los argonautas han llegado a la Cólquide(en la costa oriental del Mar Negro) después de un viaje lleno de peligros para conseguir el vellocino de oro. Pero el rey Eetes no piensa entregarlo fácilmente y somete a Jasón a una prueba imposible: deberá dominar unos toros de bronce que arrojan fuego, arar con ellos un campo y enfrentarse después a unos guerreros nacidos de la tierra.

    Y entonces aparece Medea. Hera y Atenea recurren a Afrodita para que Eros haga que la joven se enamore de Jasón. Desde ese momento, Apolonio de Rodas cambia la épica: la gran aventura ya no está solo fuera, entre monstruos y pruebas imposibles, sino dentro de Medea. La vemos enamorarse, dudar, tener miedo, debatirse entre ayudar a Jasón o permanecer fiel a su padre y llegar incluso a pensar en la muerte. Después de una noche entera de angustia, amanece decidida a actuar.

    En este Locos por los clásicos contamos con Paz de Hoz, catedrática de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, para recorrer esta primera parte del libro III de las Argonáuticas, uno de los grandes relatos de amor y conflicto interior de la literatura clásica.

    Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de esta primera parte del libro III de las Argonáuticas está formada por “The Book of Love”, de Peter Gabriel; “When You Say Nothing at All”, de Ronan Keating; la música de Twin Peaks, de Angelo Badalamenti; y “A Thousand Years”, de Christina Perri.

    La imagen corresponde a “Medea” de Evelyn de Morgan, 1889 (Williamson Art Museum).


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    52 min
  • Locos por los clásicos - Argonáuticas 2.2 Jasón y los argonautas: en el fin del mundo

    Después de atravesar las Simplégades, los argonautas siguen avanzando hacia la Cólquide. En la travesía contemplan una aparición extraordinaria: Apolo pasa volando sobre ellos camino del país de los hiperbóreos, con sus cabellos dorados, el arco y el carcaj a la espalda. Después el viaje vuelve a golpearles: muere Tifis, el piloto de la Argo, atraviesan pueblos extraños y encuentran a los hijos de Frixo, que les advierten de que el vellocino está custodiado por una enorme serpiente que nunca duerme.

    Ya cerca del Cáucaso, ven pasar al águila que devora cada día el hígado de Prometeo y escuchan sus gritos desde la montaña. Poco después alcanzan por fin el río Fasis. La Cólquide está ante ellos. Han llegado a los extremos del mundo conocido. Ahora falta lo más difícil: conseguir el vellocino.

    Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de esta segunda parte del libro II de las “Argonáuticas” está formada por “The Funeral”, “Charting a Course” y “Discovery of the Treasure”, de John Debney para “La isla de las cabezas cortadas”

    La imagen corresponde al cuadro “La nave Argo” de Argo, de Konstantinos Volanakis (1890)


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    26 min
  • Locos por los clásicos - Argonáuticas 2.1. Jasón y los argonautas: hacia lo desconocido

    Los argonautas siguen avanzando hacia la Cólquide y cada etapa del viaje les pone delante un peligro distinto. Primero, un combate de boxeo a vida o muerte contra Ámico, un rey brutal, combate que Apolonio cuenta como una retransmisión deportiva. Después, el anciano Fineo, el adivino ciego atormentado por las Harpías, monstruos mitad pájaro mitad mujer, que le arrebatan la comida cada vez que intenta comer, les revela el camino y les advierte de lo peor que está por llegar: las Simplégades, dos enormes rocas que chocan y destruyen todo lo que intenta pasar entre ellas.

    Siguiendo sus consejos, los argonautas lanzan una paloma, esperan el momento justo y se juegan la vida remando entre las rocas. La Argo consigue atravesarlas gracias al esfuerzo de todos y a la ayuda de Atenea. Han superado una de las grandes pruebas del viaje, pero la Cólquide sigue lejos y la aventura no ha hecho más que empezar.

    Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de esta primera parte del libro 2º de las “Argonáuticas” está formada por “Gonna Fly Now”, de Bill Conti para “Rocky”, y “Morgan’s Ride”, de John Debney para “La isla de las cabezas cortadas”.

    La imagen corresponde a la pintura Las Harpías perseguidas por Zetes y Calais, de Erasmus Quellinus II (1630)


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    27 min
  • Locos por los clásicos - Argonáuticas 1: Jasón y los argonautas: comienza la aventura

    Jasón llega a Yolco con una sola sandalia y el rey Pelias comprende que se ha cumplido el oráculo que anunciaba que aquel hombre sería una amenaza para él. Para quitárselo de encima, le encarga una misión que parece imposible: viajar hasta la lejana Cólquide y traer de vuelta el vellocino de oro. El vellocino es la piel del carnero maravilloso que había salvado a Frixo y que terminó en aquellas tierras lejanas, convertido en un objeto extraordinario y casi inaccesible.

    Para Pelias es perfecto: cuanto más remoto, peligroso e imposible parezca la misión, más posibilidades hay de que Jasón desaparezca para siempre. Lo que Pelias no calcula es que Jasón no va a emprender esa aventura solo. Va a reunir a algunos de los héroes más extraordinarios de Grecia y va a embarcarlos en una nave que también será extraordinaria, la nave Argo, construida por Argos con la ayuda de Atenea. Así nacen los argonautas y comienza una de las grandes aventuras colectivas de la literatura clásica.

    El viaje empieza a torcerse muy pronto. En Lemnos, los argonautas casi olvidan su misión; entre los doliones, Jasón mata por error al joven rey Cízico; y en Misia una ninfa arrastra a Hilas al fondo de una fuente. Heracles sale a buscarlo y la Argo parte sin él. Desde ese momento, Jasón tendrá que aprender a dirigir la expedición no por la fuerza, sino manteniendo unido al grupo y confiando en los demás.

    El libro I de las Argonáuticas es el comienzo de un viaje, pero también la historia de cómo un grupo de héroes que proceden de relatos distintos termina convirtiéndose en una tripulación. La Argo sigue navegando, aparece una nueva costa en el horizonte y la aventura… acaba de empezar.

    Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora del libro I de las “Argonáuticas” está formada por “Morgan’s Ride”, de John Debney para “La isla de las cabezas cortadas;” “The Launch”, de James Horner para Apollo 13; “1492, La Conquista del Paraíso”, de Vangelis; “Stay”, de Maurice Williams & The Zodiacs; y música de Alan Silvestri para “The Mummy Returns”.

    La imagen corresponde a “Argo” de Lorenzo Costa (1530), que se encuentra en el Museo Cívico de Padua (Italia)


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    45 min
  • Locos por los clásicos - Plutarco. Cómo sobrevivir a la muerte de una hija

    Hay dolores que no entienden de épocas. Hace casi dos mil años, un padre perdió a su hija pequeña y escribió una carta para consolar a su esposa. Ese padre era Plutarco. Y el resultado es uno de los textos más humanos y conmovedores que nos ha dejado la Antigüedad, al que dedicamos este “Locos por los clásicos” a la “Consolación a su mujer”, de Plutarco.

    Una obra nacida de una tragedia familiar, la muerte de su hija pequeña Timóxena, que murió mientras Plutarco estaba lejos de casa. Cuando recibió la noticia, ya era demasiado tarde para acompañar a su mujer en el funeral. Entonces hizo lo único que podía hacer: escribirle. Pero no le pide que no llore ni finge una serenidad imposible. Comparte su dolor y trata de encontrar, en medio de la desgracia, una razón para seguir adelante.

    A lo largo de esta carta extraordinaria, Plutarco recuerda a su hija con una ternura que atraviesa los siglos. Evoca su generosidad, su dulzura y la alegría que llevó a la familia tras el nacimiento de cuatro hijos varones. Y plantea una idea tan sencilla como profunda: no debemos dejar que la tristeza borre la gratitud por el tiempo compartido. La vida de Timóxena fue breve, pero fue un regalo.

    El filósofo griego reflexiona también sobre cómo afrontar el sufrimiento. Critica los duelos convertidos en espectáculo y a quienes avivan el dolor en lugar de aliviarlo. Para él, la fortaleza no consiste en no sufrir, sino en no dejarse destruir por el sufrimiento.

    Y aparecen además las creencias que daban sentido a su vida: la inmortalidad del alma, la influencia de Platón y de los misterios dionisíacos, la esperanza de que la muerte no es el final. Plutarco compara el alma con un pájaro encerrado en una jaula que, al morir, recupera la libertad. Son palabras nacidas no de una especulación filosófica, sino de la necesidad desesperada de consolar a la mujer que ama.

    Contamos con la colaboración de la helenista y profesora de griego de la Universidad Complutense, Soraya Planchas, especialista en Plutarco.

    Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de Consolación a su mujer de Plutarco está formada por “Tears in Heaven”, de Eric Clapton; “Forever Young”, de Alphaville; “E ti vengo a cercare”, de Franco Battiato; y “Vincent”, de Don McLean.

    La imagen corresponde a La Dolorosa de Tiziano (1555)


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    38 min
  • Locos por los clásicos - Amor y desamor. Catulo

    Hay poetas que escriben versos. Y hay poetas que cambian la literatura. Catulo pertenece a esta segunda categoría. Con él, en el siglo I a.C. nace una forma nueva de hacer literatura, más íntima, más personal. Una poesía que mira, no a los héroes, sino hacia el amor, el deseo, los celos, la amistad, la felicidad o el dolor. Su influencia en toda la poesía europea ha sido inmensa y todavía hoy seguimos escuchando su voz como si fuera contemporánea.

    Junto al poeta -Premio Loewe de poesía-, catedrático de Filología Latina de la Universidad de Salamanca y traductor de Catulo, Juan Antonio González Iglesias, recorremos en “Locos por los clásicos” algunos de sus poemas más célebres. Descubrimos al Catulo enamorado de Lesbia, capaz de pedir miles de besos y de convertir el amor en la medida de la vida; al hombre herido que escribe algunos de los versos más conmovedores de la literatura sobre la ruptura y el desengaño; y también al poeta del deseo homoerótico, que canta la belleza de Juvencio con la misma intensidad apasionada.

    Aparece también otro Catulo menos conocido y extraordinariamente moderno: el poeta que se atreve a desafiar al hombre más poderoso de Roma. Frente a Julio César, Catulo reivindica la independencia del escritor y la libertad de quien no quiere vivir pendiente del poder. No hace poesía política en el sentido habitual; hace algo quizá más revolucionario: afirmar que la vida privada, los sentimientos y la experiencia humana importan más que la gloria, los cargos o las ambiciones públicas.

    Catulo inaugura una literatura nueva, la de la subjetividad, la de las emociones contadas desde dentro. Una literatura que influirá en poetas de todas las épocas, desde Ovidio hasta Quevedo, Bécquer o los poetas contemporáneos. Porque cambian los siglos, pero seguimos amando, sufriendo, deseando y recordando igual que aquel joven poeta de Verona que murió demasiado pronto y dejó algunos de los versos más vivos de toda la literatura.

    Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de este episodio dedicado a Catulo está formada por “It's the Little Things that Make Life Big” de Strawberry Beat; “The Times They Are A-Changin'” de Bob Dylan; “Seasons of Love” de Jonathan Larson para el musical Rent; “Let It Be” de The Beatles; “Without You” de Harry Nilsson y “The Look of Love” de Diana Krall.

    La imagen corresponde a "Los amantes" de Magritte (1928)


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    51 min
  • Locos por los clásicos - Odisea 13. Ulises llega, por fin, a Ítaca

    Después de diez años de guerra y otros diez vagando por el mar, Ulises llega por fin a Ítaca en el episodio XIII de la Odisea. Y Homero hace algo genial: llega dormido. Los feacios lo depositan en la playa junto a todas las riquezas que le han regalado y se marchan. El gran viajero de la literatura universal termina su viaje sin darse cuenta de que ha llegado.

    Cuando despierta, ni siquiera reconoce su propia tierra porque Atenea la ha cubierto de niebla. Ulises desconfía de los feacios, cuenta inmediatamente sus tesoros para comprobar que no le han robado y, cuando aparece Atenea disfrazada de pastor, vuelve a hacer lo que mejor sabe: inventarse una historia. Acaba de regresar a Ítaca después de veinte años y lo primero que hace es mentir.

    Atenea termina descubriéndose y los dos, maestros de la inteligencia y del engaño, empiezan a preparar la venganza contra los pretendientes. La diosa transforma a Ulises en un viejo mendigo para que pueda entrar en su propio reino sin ser reconocido. Tendrá que observar, soportar humillaciones y descubrir quién ha permanecido fiel y quién lo ha traicionado.

    Se acabaron los monstruos, las islas fantásticas y las tempestades. Ulises ha llegado a Ítaca, pero todavía no ha recuperado su hogar, su familia ni su identidad. Hasta ahora queríamos saber qué le había sucedido a Ulises. A partir de ahora, la gran pregunta será quién sabe que Ulises es Ulises.

    Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora del canto XIII de la Odisea está formada por la música de Howard Shore para El Señor de los Anillos y la de Ennio Morricone en Los intocables de Eliot Ness y Érase una vez en América.

    La imagen corresponde a Atenea transformando a Ulises en mendigo, de Giuseppe Bottani, (1765) en el Musei Civici del Castello Visconteo de Pavía.


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    40 min
  • Locos por los clásicos - Odisea 10. Ulises, los lestrigones y Circe

    Ulises está a punto de regresar a Ítaca. Después de nueve días navegando, ya distingue la tierra y las hogueras de su patria. Pero se queda dormido y sus compañeros, convencidos de que el odre que Eolo le ha entregado esconde oro y plata, lo abren. Los vientos escapan y los alejan de nuevo. Ansiosos por un tesoro pierden el verdadero tesoro: Ítaca. Y a partir de ahí todo se precipita: llegan al país de los lestrigones, gigantes antropófagos que destruyen once de las doce naves. De toda la flota solo queda ya el barco de Ulises.

    Los supervivientes alcanzan entonces la isla de Circe, uno de los personajes más fascinantes de la Odisea. La hechicera convierte a los compañeros de Ulises en cerdos y solo la ayuda de Hermes permite al héroe enfrentarse a ella y recuperar a sus hombres. Pero Circe pasa de enemiga a amante, anfitriona y finalmente guía. Ulises se quedará con ella un año entero, hasta que sus propios compañeros tengan que recordarle que deben regresar a casa. Y cuando por fin emprende el camino hacia Ítaca, Circe le anuncia algo extraordinario: antes tendrá que descender al Hades y consultar al adivino Tiresias.

    El canto comienza con Ítaca ante los ojos y termina con Ulises camino del mundo de los muertos. Y, entre ambas cosas, “el hombre de los muchos recursos” empieza a descubrir que ni siquiera su inteligencia puede salvarlo siempre: también tiene que aprender a escuchar, aceptar ayuda y reconocer sus propios límites.

    Contamos con la colaboración de la helenista y profesora de Filología Griega de la Universidad Complutense Macarena Calderón.

    Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora del canto X de la Odisea está formada por “El Señor de los Anillos”, de Howard Shore; la Sinfonía n.º 8 de Dmitri Shostakóvich; “The Gravel Road”, de James Newton Howard para The Village; la banda sonora de Danny Elfman para Eduardo Manostijeras; y la de Alexandre Desplat para La forma del agua.

    La imagen corresponde al cuadro “Circe y los compañeros de Ulises” de Briton Rivière, 1871. Colección privada.


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    51 min
  • Locos por los clásicos - Homero. Odisea 9. Ulises, Polifemo y Nadie

    Ulises, Polifemo y Nadie

    «Yo soy Ulises, hijo de Laertes». Por fin, dice quién es. Ya no habla Homero: es el propio Ulises quien toma la palabra para contar, en primera persona, las aventuras que lo han llevado desde la caída de Troya hasta la isla de los feacios. Comienza así uno de los grandes episodios de la literatura universal: el inmenso relato en primera persona del viaje de Ulises.

    Primero llegan los cícones, donde la desobediencia y la codicia de sus compañeros convierten una victoria en una derrota. Después, los lotófagos, cuyo fruto hace olvidar la patria y el deseo de regresar. Y, finalmente, el episodio central: Polifemo. El cíclope no es solo un monstruo gigantesco; representa la barbarie, un mundo sin leyes, sin hospitalidad y sin respeto a los dioses. Frente a su fuerza descomunal, Ulises vence gracias a la inteligencia, al ingenio de decir que se llama «Nadie» y a la cooperación de sus compañeros. Pero cuando todo parece haber terminado, un instante de orgullo lo cambia todo: revela su verdadero nombre y provoca la maldición de Poseidón, que marcará el resto de su viaje. Homero nos recuerda así que los peores enemigos no siempre están fuera de nosotros, sino que a veces nacen de nuestra propia soberbia. ¡Pero sin esto, no habríamos tenido la Odisea!

    Contamos con la colaboración de la helenista y profesora de Filología Griega de la Universidad Complutense Macarena Calderón.

    Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora del canto IX de la Odisea está formada por “Érase una vez en América”, de Ennio Morricone; “Chevaliers de Sangreal”, de Hans Zimmer para El código Da Vinci; “El caballero oscuro”, de Hans Zimmer y James Newton Howard; “The Ghost Writer”, de Alexandre Desplat; y “El Señor de los Anillos”, de Howard Shore.

    La imagen corresponde al cuadro “Ulises cegando a Polifemo”, de Pellegrino Tibaldi, 1550


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    56 min

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En este podcast compartimos la lectura de los clásicos latinos y griegos.