Al inicio del curso escolar, a su llegada a los centros, el profesorado se ha encontrado con unas Instrucciones de la Consejería de Educación andaluza en la que se proponen los cambios en el curriculum, la forma de entender la enseñanza, y el aprendizaje y la evaluación. Pero al profesorado, en términos generales, le ha caído como de sorpresa el tener que cambiar la forma de entender y planificar sus clases que le han funcionado siempre bien. No estaban formados ni preparados para el cambio.