Londres en el siglo XV
En el siglo XV, Londres fue una de las mayores concentraciones humanas de Europa.
Casi medio millón de personas vivieron hacinadas en aquel espacio.
Calles estrechas, edificios de madera y un río que lo conectaba todo.
Este será nuestro recorrido por el Londres del siglo XV.
Antes de que existieran sus modernas avenidas y puentes funcionales, el Támesis fue su verdadera infraestructura.
Por sus aguas, circulaban alimentos, carbón, madera, telas y mercancías importadas.
Barqueros, comerciantes, mensajeros, políticos y clérigos, se desplazaban por el río.
Ya que era más rápido y fiable que las calles congestionadas.
El Támesis unía Londres con el interior de Inglaterra y con Europa.
Todo ese movimiento se estrechaba en un punto, el viejo puente de Londres.
Como una calle, suspendida sobre el agua.
Con sus casas, tiendas, talleres o almacenes que ocupaban el puente de extremo a extremo.
Parecido a un barrio, flotando sobre el río.
El puente descansaba sobre estrechos arcos de piedra, sostenidos por enormes pilares.
Y estos pilares interrumpían el flujo del Támesis.
Navegar por debajo era arriesgado y los accidentes eran frecuentes.
Los edificios ya se elevaban varios pisos, sobresaliendo sobre la calzada.
El fuego era una amenaza constante.
El fuerte frío hacía que el Támesis se congelase.
Durante ese breve tiempo, la gente podía pasear sobre el hielo.
En los márgenes occidentales de Londres estaba la Buchingham House.
Antes de convertirse en el célebre palacio, fue una residencia privada.
Con terrenos abiertos y jardines.
En septiembre de 1666 Londres pegaría un cambio.
Un incendio se propagó por la ciudad.
Avanzó sin freno durante días.
Arrasó iglesias, mercados, viviendas y monumentos.
Hasta terminó con la antigua catedral de San Pablo.
Cuando apagaron el fuego, gran parte del Londres medieval había desaparecido.
La Torre de Londres siguió en pie, por suerte.
Funcionando como una fortaleza, arsenal, prisión y tesorería.
Dentro de sus muros ya se custodiaban las joyas de la corona.
Y allí encarcelaban a los prisioneros acusados de traición.
Así que era un símbolo de poder y, al mismo tiempo, de castigo.
Cheapside fue una de las calles más importantes.
Un centro comercial y un escenario ceremonial.
En 1638 fue el lugar de entrada de la solemne María de Médici.
Con toda su pompa, los soldados y las multitudes viéndolo.
El conflicto entre el rey y el parlamento inquietaban a la población.
A orillas del Támesis, Westminster concentraba el poder político y espiritual.
El palacio albergaba al parlamento.
Y fue el escenario de juicios y proclamaciones que podían cambiar el destino del reino.
La abadía sostiene el peso simbólico de siglos de coronaciones y funerales reales.
Muy de cerca, el palacio de Whitehall se extendía a lo largo del río.
Un vasto complejo desde el que se gobernaba Inglaterra.
Lamentablemente, fue destruido por un incendio, a finales del siglo 17.
Hoy solo sobrevive Banqueting House.
Alejado del centro, el palacio de Richmond ofrecía refugio.
Monarcas, como Isabel primera, encontraron la calma entre sus muros.
Fuera del bullicio urbano.
Con el tiempo, ese palacio desapareció y su recuerdo dejó paso a la ciudad moderna.
Son las raíces del mundo que heredaron.
Las múltiples transformaciones de esta importante ciudad.
Y aquí acaba nuestro viaje al pasado por el Londres del siglo XV.
Mind de gap, cuidado con el escalón.