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¡Aa iyo’on, soy Izel! y el día de hoy vamos a aprender sobre el huarache de Oaxaca. Más que una sandalia, es una artesanía de cuero plana; un hermoso y perfecto tejido único e irrepetible en ningún otro par. Todo comienza a partir de una tira de cuero largusíma. Te preguntarás ¿cómo diseñan los tejidos? Pues todo está en la imaginación de mis amigos huaracheros.
No hay muchos antecedentes sobre los huaraches y me parece increíble, ya que han sido testigos del trasncurrir de los pasos de nuestros antepasados. Podríamos decir que son la evolución del calzado prehispánico, pero, ¿sabes qué es lo más interesante? Los antepasados se los ponían a los muertos con la creencia que así podrían cruzar los diferentes niveles del Mictlán. En la actualidad muchas personas lo siguen creyendo y continúan con esta costumbre como buenos mexicanos.
Aquí en Villa Hidalgo Yalálag, Oaxaca, existen familias enteras que han adquirido el conocimiento desde hace cuatro generaciones para realizar esta artesanía. La familia Aquino, huarachera de corazón, cuenta que iniciaron allá por los años cincuenta con la llegada de Don Rómulo al pueblo, quien sabía fabricar huaraches y los Aquino ya sabían curtir pieles, por lo tanto, se les facilitó el proceso.
La familia Aquino continúa con su huarachería donde elaboran más de cincuenta modelos, curten pieles de novillos para su elaboración, aunque también trabajan otras pieles. Ahora que sabemos un poco de sus inicios, te contaré cómo es el proceso de elaboración.
Primero se compra la piel y se lava para retirar cualquier resto de sangre o tierra y se guarda en un tanque con cal por siete días; pasado esto se voltea la piel para tallar la parte que se desprende del pelaje y se vuelve a lavar para retirar el exceso de cal; se regresa la piel al tanque pero esta vez con una mezcla de salvado y agua, esto con el fin de ablandar la piel abriendo los poros del material, pero el número de días para ello depende del clima.
Una vez que la piel está suave se separan en dos pilas: la gruesa para la suela y la delgada para la baqueta. Y ahora sí, se comienza a curtir. Ya que se tiene la piel curtida, se separa la piel para los distintos cortes que se necesitan para cada pieza del huarache. Se corta la plantilla y se empieza armar y tejer dependiendo del modelo.
¡Increíble y minucioso! Así es este trabajo y espero que después de saber el delicado proceso para obtener este hermoso calzado lo valoremos más y retomemos su uso.
¡Nda xa’a na ko,o na’a yo,o!
By Bitter Trend¡Aa iyo’on, soy Izel! y el día de hoy vamos a aprender sobre el huarache de Oaxaca. Más que una sandalia, es una artesanía de cuero plana; un hermoso y perfecto tejido único e irrepetible en ningún otro par. Todo comienza a partir de una tira de cuero largusíma. Te preguntarás ¿cómo diseñan los tejidos? Pues todo está en la imaginación de mis amigos huaracheros.
No hay muchos antecedentes sobre los huaraches y me parece increíble, ya que han sido testigos del trasncurrir de los pasos de nuestros antepasados. Podríamos decir que son la evolución del calzado prehispánico, pero, ¿sabes qué es lo más interesante? Los antepasados se los ponían a los muertos con la creencia que así podrían cruzar los diferentes niveles del Mictlán. En la actualidad muchas personas lo siguen creyendo y continúan con esta costumbre como buenos mexicanos.
Aquí en Villa Hidalgo Yalálag, Oaxaca, existen familias enteras que han adquirido el conocimiento desde hace cuatro generaciones para realizar esta artesanía. La familia Aquino, huarachera de corazón, cuenta que iniciaron allá por los años cincuenta con la llegada de Don Rómulo al pueblo, quien sabía fabricar huaraches y los Aquino ya sabían curtir pieles, por lo tanto, se les facilitó el proceso.
La familia Aquino continúa con su huarachería donde elaboran más de cincuenta modelos, curten pieles de novillos para su elaboración, aunque también trabajan otras pieles. Ahora que sabemos un poco de sus inicios, te contaré cómo es el proceso de elaboración.
Primero se compra la piel y se lava para retirar cualquier resto de sangre o tierra y se guarda en un tanque con cal por siete días; pasado esto se voltea la piel para tallar la parte que se desprende del pelaje y se vuelve a lavar para retirar el exceso de cal; se regresa la piel al tanque pero esta vez con una mezcla de salvado y agua, esto con el fin de ablandar la piel abriendo los poros del material, pero el número de días para ello depende del clima.
Una vez que la piel está suave se separan en dos pilas: la gruesa para la suela y la delgada para la baqueta. Y ahora sí, se comienza a curtir. Ya que se tiene la piel curtida, se separa la piel para los distintos cortes que se necesitan para cada pieza del huarache. Se corta la plantilla y se empieza armar y tejer dependiendo del modelo.
¡Increíble y minucioso! Así es este trabajo y espero que después de saber el delicado proceso para obtener este hermoso calzado lo valoremos más y retomemos su uso.
¡Nda xa’a na ko,o na’a yo,o!