Justo cuando no tenemos nada que podamos perder nos atrevemos a tomar decisiones o a realizar acciones arriesgadas. Pero, antes de tomar cualquier riesgo, debes tener claro qué es lo que quieres hacer, y no un simple deseo, pregúntate: ¿qué quieres tener, cómo lo quieres tener, y qué deberás hacer cuando lo alcances?
Una vez que tengas esta idea de clara, dedícale todos los días unos minutos a visualizarla, la visualización te ayuda a conectar con tu deseo e intención y darle más poder.