Durante casi un siglo una familia había gobernado la ciudad de Florencia, habían grabado su nombre en el corazón del Renacimiento Florentino. En la cúspide de su éxito habían sido derrocados por una inesperada revolución, dos primos criados como hermanos luchaban para resucitar la supremacía de su familia aspirando al poder máximo, "el papado".