Lee Chang Dong moldea realidades con la habilidad técnica de un maestro artesano. Sus películas te introducen en las profundidades del alma humana, en toda su belleza, y en todo su horror. Con Peppermint Candy, su segunda película, se enfoca en mostrarnos las fronteras de la desgracia humana, a través de la historia del personaje principal, el cual es tan monstruoso como humano.