Pues de eso va la historia de hoy: de un buque cochero que es una auténtica pasada, el BYD Shenzhen.
Para que te hagas una idea, mide más de 200 metros de largo, como dos campos de fútbol seguidos, y dentro tiene 16 cubiertas capaces de transportar 9.200 coches de una sola vez.
Una auténtica ciudad sobre el agua.
No solo impresiona por el tamaño, también por su tecnología.
Su motor es dual, puede funcionar con diésel o con Gas Natural Licuado, reduciendo emisiones.
Incluso la pintura del casco está diseñada para evitar que se incrusten organismos marinos, lo que mejora la eficiencia y reduce el consumo de combustible.
Cada detalle está pensado para optimizar su rendimiento.
Pero lo más sorprendente no es el barco en sí, sino su dueño.
BYD, la mayor fabricante de coches eléctricos del mundo, no es una naviera.
Sin embargo, decidió construir sus propios barcos para controlar toda la cadena logística y reducir costes.
Así, el coche que fabrican en China viaja en su propio barco hasta el puerto de destino.
Un movimiento estratégico que convierte a BYD no solo en un gigante automotriz, sino también en un nuevo jugador del transporte marítimo global.
Fuentes: South China Morning Post, BYD Global, Marine Insight.