Durante la crisis financiera de 2008, muchas personas emprendieron porque no encontraban otra salida.
Jóvenes sin oportunidades y profesionales que perdieron su empleo vieron en el autoempleo una forma de seguir adelante.
Pero con el paso del tiempo, la motivación para emprender cambió.
En la séptima sesión del Congreso de Educación Financiera Edufinet “¿Cómo valorar un proyecto de emprendimiento?: Cultura financiera para emprender, crecer y decidir”, se explicó una idea muy clara.
Hoy muchas personas no emprenden solo porque no tengan alternativa.
También lo hacen porque buscan autonomía, flexibilidad y capacidad para decidir cómo desarrollar su actividad.
Te lo cuento
En la crisis, emprender fue muchas veces una respuesta a la necesidad. Cuando el mercado laboral se cerraba, trabajar por cuenta propia se convirtió en una opción para no quedarse parado.
También influyó la experiencia acumulada. Muchas personas con años de trabajo decidieron aprovechar lo que sabían para empezar su propio camino profesional.
Hoy el emprendimiento por necesidad pesa menos. La motivación ya no está solo en sobrevivir, sino en construir una forma distinta de trabajar.
La autonomía se volvió clave. Poder tomar decisiones, elegir el rumbo del proyecto y organizar mejor el tiempo son factores cada vez más importantes.
La flexibilidad también tiene un precio. Asumir más trabajo puede traer más retorno, pero exige saber gestionar tiempos, ingresos y responsabilidades.
Porque emprender no siempre nace del mismo lugar.
A veces nace de una crisis, y otras de la necesidad de tener más control sobre la propia vida profesional.
Participó Natalia Sánchez, de CEM.
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