Durante más de 660 años, la causa de la Peste Negra ha eludido a los científicos, una enfermedad que comenzó con escupir sangre y terminó en pocos días con extremidades ennegrecidas, delirio y muerte. En el siglo XIV se extendió por Europa acabando con la mitad de la población, uno de los asesinos más letales de la historia de la humanidad.