La Biblia establece que en nuestra vida siempre habrán tiempos específicos para cada cosa. Momentos en los cuales tendremos que aplicarnos a alguna actividad, posiblemente sin saber cuál será el resultado de la misma o cuál es el propósito de ella.
El momento del nacimiento está marcado como un momento oportuno en la agenda de Dios. Dios ya había reservado ese tiempo desde mucho antes y esperó el momento indicado para enviarnos a esta tierra. No somos una casualidad de Dios. No venimos a esta tierra por voluntad propia. Dios eligió el momento que más nos iba a favorecer para el propósito de nuestra vida.
2 Reyes 11:21 Joás tenía siete años cuando comenzó a reinar.
Joás era muy pequeño para darse cuenta de lo que estaba viviendo en su primer año de vida. Su vida estaba en peligro de muerte debido a la ambición desmedida de la misma madre de su padre Ocozías. La abuela de Joás estaba dispuesto a matar aún a sus propios hijos con el propósito de ostentar el poder en Israel y si no hubiera sido por la tía de Joás, quien tuvo que intervenir para evitar que aquella mala mujer le arrancara la vida, Joás nunca hubiera llegado a ocupar el trono como rey en Israel.
Dios ya sabía el momento y el lugar exacto en el que Joás habría de nacer. No existen las casualidades en Dios. Él conoce cuándo es el tiempo exacto en el que un niño debe ser dado a luz.
LA BIBLIA COBRA VIDA A TRAVES DE ESTAS ENSEÑANZAS