Es necesario reconocer los traumas vividos. Primero porque no queremos cargar con maldiciones generacionales y queremos cortarlas con la sangre de Cristo. Sabemos que sólo Dios nos puede ayudar a no repetir patrones de conducta aprendidos que nos llevan al abismo. La mente juega un poderoso papel en esto. Pablo dijo en (Romanos 12:2 RV1960) que no nos adaptáramos a este siglo que no es saludable todo lo que el mundo nos ofrece es carnal. Necesitamos cambiar el chip de la mente para poder expandirnos y mirar cómo un Dios tan perfecto anhela trabajar nuestras imperfecciones. Debemos someternos al Espíritu Santo el único que nos puede ayudar a Sanar a dirigirnos en el camino hacia la sanidad. Porque el y la Palabra y la Palabra es el verbo y el verbo era con Dios o sea Padre, Hijo y Espíritu Santo nos escudriñan los corazones. Y ellos nos ayudarán a reconocer aquello que no quiero tal vez soltar o dejar ir. El anhelo de Dios es sanarnos y el quiere y el puede. Síguenos en Instagram- elpodcastmujer_anacielo Email:
[email protected]