Voy a contaros un secreto: da igual lo que suceda de aquí
a finales de año, pero 2020 será recordado como uno de los peores años de la
Edad Contemporánea. Un punto de eterno retorno a un año al que se le echará la culpa
de todo o prácticamente todos los males de los próximos años e incluso décadas.
Sin embargo, y ya sea como ejercicio de futurología
pop, o de performance sonora que sirva como huida hacia adelante hacia un
terreno aún desconocido pero igual de estrellado; LOUTA ha decidido presentar
en plena cuarentena “2030”, un tercer álbum que cuenta con la producción
general del puertorriqueño Eduardo Cabra (el Visitante de Calle 13), y
producciones puntuales asociadas de Alizzz (aliado habitual de C. Tangana) y Nico
Cotton, Mauro De Tommasso y OroDembow (los grandes alquimistas de las
producciones del nuevo pop argentino: de Duki a Nicki Nicole, Juan Ingaramo, j
mena o WOS, entre otros).
De ahí que este álbum suene como una suerte de espacio
imaginado. Un espacio que se mueve entre el apocalipsis y el sarcasmo, entre el
teatro del absurdo y el pop de museo, entre el hit de radiofórmula posmoderna y
la música alternativa que resignifica códigos mainstream. Ese es el juego
que impone el argentino Jaime Martín James en diez nueves canciones escritas
literal y metafóricamente en mayúsculas: un viaje a los confines de un nuevo
pop tan freak y ciclotímico como popular y accesible.
Viaja por la melancolía de las posibilidades baladistas del
pop urbano (“NO ME ESTÁS HACIENDO UN FAVOR” o “POCO”), explora
cadencias indietrónicas en el reggaetón (“AMAME”), juega con las fábulas
más freak y enfermitas de las texturas agrietadas del rap-pop (“WAISI”, “EN
LOOP” y “MARZO ACÁ”), se acerca al reggae de dormitorio (“MEDIA HORA”), utiliza
soniquetes del soul-rock para acercarse al hip-hop 90s (“PONGO LO QUE FALTA”),
busca un camino similar al de su luminoso hit “AYER TE VI” (“ALTO VISTO”) y
hasta compone un himno para su país que busca romper las venas abiertas de la
grieta sociopolítica (“ARGENTINA”).
Como él mismo decide acabar el disco: “baila, baila,
baila, llegó la revolución: llegó tu revolución”. A ver si es cierto.
Alan Queipo