Cada versículo de este capítulo me permitió ver la importancia de vivir una vida aferrada a la mayor fuente de sabiduría, Dios, porque lejos de él solo somos necios o insensatos, errantes en el camino, angustiados ante la toma de decisiones, luchando por fortalecer relaciones humanas, sin darnos cuenta que toda instrucción ya nos fue dada por Él. Y a pesar de esto, comprendo que Jesús me ama tanto que aún cuando no entienda el consejo o me equivoque en el camino, él en su infinita sabiduría y misericordia, me dice que estará todo bien, que lo único que anhela es mi corazón, que Él está feliz si lo amo y que soy la niña de sus ojos, por tanto guiará mi senda, las aguas no me anegarán y el fuego no me alcanzará. Que perfecta es la palabra de Dios, nunca cambia, ni se contradice. Luisa Ochoa. IG: @lufe_8a