Antonio Piñero, catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, especializado en lengua y literatura del cristianismo primitivo, escritor y co-autor de “El Trono maldito” de la editorial Planeta. Tras la muerte del rey Herodes I el Grande, en el 4 a.C., su hermana Salomé fue la depositaria de la última voluntad del rey de los judíos, que decidió que su sucesor en el trono de Judea fuera su hijo Arquelao. Sin embargo, Salomé prefería que fuera rey Antipas, hermano menor del designado, el que ocupara el trono vacante. En este sentido, y a partir de ese momento, dieron inicio una serie de luchas por el poder de Israel. Asimismo, a todos estos movimientos se sumaron varios pronunciamientos religiosos que proclamaban la venida del reino de Dios, tal y como anunciaron Juan el Bautista y posteriormente Jesús de Nazaret.