Entrevista a Antoni Matabosch, director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y Presidente de la Fundación Joan Maragall, Monseñor Jaume González Agapito, delegado diocesano de Ecumenismo de la Archidiócesis de Barcelona, Carlos Alberto Mermelada, licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, profesor, conferenciante y escritor, y Lluís Pifarré, catedrático y doctor en Filosofía. Los interrogatorios a que Jesús fue sometido tanto por el Sanedrín como por el gobernador romano Poncio Pilatos, Herodes Antipas y finalmente de nuevo por Pilatos, se plantean para incriminar a Jesucristo en delitos religiosos y políticos, principalmente, para hacerle confesar que se consideraba “rey de los judíos”; pero se convierten en oportunidades para que Jesús confunda a sus jueces, al tiempo que plantea puntos centrales del mensaje evangélico a través de enigmáticas respuestas. Asimismo, en medio del proceso se producen diversas torturas y burlas por parte de los soldados romanos o de los esbirros del Sanedrín. Por último, Jesús es exhibido en un estado lastimoso ante la multitud, a la que se ofrece la posibilidad de perdonarlo, dando a elegir entre Jesucristo y Barrabás. El que prefirieran liberar a Barrabás es presentado como la exención de responsabilidad de Pilatos y los romanos. La consiguiente condena a muerte de Cristo se cumple con su crucifixión, tras ser conducido cargando la cruz hasta el monte Calvario o Gólgota, el lugar para las ejecuciones situado fuera de Jerusalén.