“¡Jesús viene! ¿Estás listo?” 1/4
No es nada extraño hacer esta pregunta: “Cristiano, ¿estás listo?”, ya que el apóstol Pablo en 2 Corintios 5:10 habla de algo que es solamente para los cristianos renacidos: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho por medio del cuerpo, sea bueno o malo…” En este “…que todos nosotros comparezcamos…”, Pablo se incluye a sí mismo y a todos aquellos que han llegado a la fe en Jesucristo.
Hoy en día entre los hijos de Dios, se habla mucho del arrebatamiento, y esto está muy bien. Pues no el mundo, sino nosotros tenemos que estar listos para ese maravilloso momento de transformación y arrebatamiento de todos los verdaderos creyentes de esta tierra al encuentro de Jesús. En Holanda se canta un himno de santificación que traducido comienza así: “Soy salvo, sí, pero ¿también estoy listo?”
Hablando ahora estimado amigo, del arrebatamiento: El Señor en ese día no vendrá a esta tierra, sino que estará en el aire, y Su Iglesia rescatada por Su sangre irá a Su encuentro. Al respecto leemos en 1 Tesalonicenses 4:16-17: “Porque el Señor mismo descenderá del cielo con aclamación, con voz de arcángel y con trompeta de Dios; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos y habremos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para el encuentro con el Señor en el aire; y así estaremos siempre con el Señor.” El arrebatamiento tiene, pues, dos lados: Por un lado, el Señor viene a nuestro encuentro, y por otro lado nosotros, los hijos de Dios, vamos a Su encuentro. Algún lugar en el aire será el punto de encuentro. Podemos compararlo con un padre que regresa a casa de su trabajo. El hijo lo espera. Cuando lo ve venir a través de la ventana, abre rápidamente la puerta y corre a su encuentro. En algún lugar en el camino del jardín, los dos se encontrarán. El padre viene, el niño corre a su encuentro. Esta es una imagen del arrebatamiento.
Respecto al regreso del Señor: Jesús sí regresará un día a esta tierra, y esto con poder y gran gloria, para juzgar a las naciones. Sin embargo, en ese momento el arrebatamiento de los creyentes ya habrá tenido lugar tiempo atrás. Ellos estarán entonces para siempre con el Señor. En Su regreso, Jesús volverá con Su Iglesia a esta tierra. Entre los hombres quedados atrás se escuchará entonces tan sólo un gran lamento mundial: “Entonces se manifestará la señal del Hijo del Hombre en el cielo, y en ese tiempo harán duelo todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria”.
Ahora bien querido amigo, ¿Sabe usted Cuándo tendrá lugar el arrebatamiento?
En cuanto al momento, no podemos contestar esta pregunta. Pero podemos decir con certidumbre que el arrebatamiento tendrá lugar cuando el Espíritu Santo sea quitado de esta tierra. ¿Cuándo acontecerá esto? Poco antes que el “maligno”, o sea, el “inicuo” pueda establecer su reino de falsa paz en esta tierra, el que lo detiene, el Espíritu Santo, será quitado de esta tierra. Así lo leemos en 2 Tesalonicenses: “Porque ya está obrando el misterio de la iniquidad; solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora lo detiene. Y entonces será manifestado aquel inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el soplo de su boca y destruirá con el resplandor de su venida.” El Espíritu Santo, que aún detiene la manifestación del anticristo, será quitado al mismo tiempo que tendrá lugar el arrebatamiento de la Iglesia de Jesús. ¿Por qué? Porque el Espíritu Santo mora en los miembros individuales de la Iglesia de Jesús. Si, pues, se arrebata la morada, entonces también su habitante es arrebatado juntamente con ella. Pero también se puede probar esto bíblicamente, por ejemplo, por uno de los últimos versículos de la Biblia. Pues allí alguien dice: “¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!” . En el versículo 17a vemos quién habla: “El Espíritu y la esposa