¿Y si Dios no estuviera en el fruto que persigues… sino en el campo que estás evitando?
Jesús nos enseñó a orar por el pan y por las relaciones, justo en las dos áreas donde más luchamos: trabajo y familia.
Este mensaje confronta una mentira silenciosa: buscar a Dios en los resultados, cuando Él siempre ha estado en los comienzos.
Si te has cansado de trabajar duro sin ver fruto, si sientes vacío, frustración o dolor en tu labor… este mensaje es para ti.
Dios no aparece en la cosecha. Dios aparece en la siembra.