El capitalismo salvaje, la racionalización procedimental y el espíritu de cálculo son poderes que se han independizado de la voluntad humana, actuando como un destino fatal que nos desarraiga de esta Tierra. Estos poderes, unidos, conforman uno solo: el poder «gestionario» y «gestotécnico», dirigido a construir artificialmente lo no construible, esa profundidad telúrica que estamos perdiendo.