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LUNES II PASCUA
San Juan 3,1-8
La Gracia del Bautismo
“El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va”. Desde nuestro bautismo (en este tiempo de Pascua estamos intentando renovar los sacramentos de la Iniciación Cristiana), el Espíritu Santo está actuando en nosotros. Sería absurdo que nos quejásemos a nuestra madre por haber nacido pequeño y haber perdido unos valiosos años en tener que crecer, adquirir hábitos y conocimientos, fortalecernos, aprender a hablar. En ese tiempo de la infancia que, desde nuestra mentalidad de “adultos responsables” nos parece perdido, hemos aprendido más de lo que aprenderemos en toda nuestra vida. No sólo nos referimos a conocimientos; hemos aprendido la dulzura de la madre que nos abraza, la cercanía de nuestro padre que juega con nosotros, hemos ido adquiriendo sus gestos, sus formas de ser, nos hemos construido como personas completas. Así hace Dios desde nuestro bautismo, no hay que despreciarlo como un sacramento del que no nos hemos enterado o ¿acaso despreciamos el día de nuestro cumpleaños? Es la gracia de Dios la que celebramos en los sacramentos, Él es el protagonista principal y en ellos, en cada sacramento que recibimos, nos tiene asidos en sus brazos y por eso somos importantes. En la Confirmación se tiene la madurez de la edad que se tenga cuando se reciba (y como dice un amigo mío, los adolescentes “adolecen” sobre todo de saber que lo son), y Dios no nos pide un “test psicológico” para darnos su gracia.“Dichosos los que se refugian en ti, Señor”, tengan la edad que tengan. Como Nicodemo, acudimos a Jesucristo y le pedimos que sea Él el que nos explique cómo ha ido actuando en nosotros. Le damos gracias por nuestro bautismo y nos proponemos vivirlo a diario, le damos gracias por nuestra confirmación y, si no nos enteramos en ese momento, nos enteramos hoy y siempre de la gracia que recibimos.Le pedimos a la Virgen que nos explique las gracias que recibimos en cada Comunión y cada vez que nos absuelven los pecados: son los sacramentos cotidianos del amor de Dios y del trato asiduo con Cristo, nadie sabe más de ello que nuestra madre María … “Así es todo el que ha nacido del Espíritu”.
By Ermita Virgen del Puerto Madrid RíoLUNES II PASCUA
San Juan 3,1-8
La Gracia del Bautismo
“El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va”. Desde nuestro bautismo (en este tiempo de Pascua estamos intentando renovar los sacramentos de la Iniciación Cristiana), el Espíritu Santo está actuando en nosotros. Sería absurdo que nos quejásemos a nuestra madre por haber nacido pequeño y haber perdido unos valiosos años en tener que crecer, adquirir hábitos y conocimientos, fortalecernos, aprender a hablar. En ese tiempo de la infancia que, desde nuestra mentalidad de “adultos responsables” nos parece perdido, hemos aprendido más de lo que aprenderemos en toda nuestra vida. No sólo nos referimos a conocimientos; hemos aprendido la dulzura de la madre que nos abraza, la cercanía de nuestro padre que juega con nosotros, hemos ido adquiriendo sus gestos, sus formas de ser, nos hemos construido como personas completas. Así hace Dios desde nuestro bautismo, no hay que despreciarlo como un sacramento del que no nos hemos enterado o ¿acaso despreciamos el día de nuestro cumpleaños? Es la gracia de Dios la que celebramos en los sacramentos, Él es el protagonista principal y en ellos, en cada sacramento que recibimos, nos tiene asidos en sus brazos y por eso somos importantes. En la Confirmación se tiene la madurez de la edad que se tenga cuando se reciba (y como dice un amigo mío, los adolescentes “adolecen” sobre todo de saber que lo son), y Dios no nos pide un “test psicológico” para darnos su gracia.“Dichosos los que se refugian en ti, Señor”, tengan la edad que tengan. Como Nicodemo, acudimos a Jesucristo y le pedimos que sea Él el que nos explique cómo ha ido actuando en nosotros. Le damos gracias por nuestro bautismo y nos proponemos vivirlo a diario, le damos gracias por nuestra confirmación y, si no nos enteramos en ese momento, nos enteramos hoy y siempre de la gracia que recibimos.Le pedimos a la Virgen que nos explique las gracias que recibimos en cada Comunión y cada vez que nos absuelven los pecados: son los sacramentos cotidianos del amor de Dios y del trato asiduo con Cristo, nadie sabe más de ello que nuestra madre María … “Así es todo el que ha nacido del Espíritu”.