La Comisión pro referéndum alcanzó las 800.000 firmas y superó las cantidad necesaria para llevar a referéndum los 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC). El director de Factum, Óscar Bottinelli, se refirió en Mejor Hablar a la nueva instancia electoral que se dará en 2022.
El entrevistado aseguró que el resultado pone a la izquierda en general, al Frente Amplio y a los movimientos sociales, a la ofensiva, mientras que el gobierno pasa a la defensiva.
"Se venía de denuncias, ataques al FA, desconocimiento del PIT-CNT, del movimiento social", puntualizó. Agregó asimismo que desde el Gobierno, y en particular desde Presidencia, hubo un manejo muy profesional, muy eficiente de la comunicación que contó con el apoyo de grandes medios.
"Durante este tiempo se observó cómo los grandes medios de comunicación, y muchos periodistas, coincidían en la forma y el momento con el discurso del gobierno", precisó Botinelli.
Por otra parte, observó que el referéndum será por sí o por no, lo que equivale a decir que el gobierno pierde o gana. "En la faz discursiva, de convencimiento a los votantes, lo que está en juego es el apoyo o el rechazo al gobierno", sentenció.
Bottinelli agregó que en las instancias de referéndum juegan un papel central los actores políticos, lo cual no desmerece el papel de las organizaciones sociales.
Puntualizó asimismo que el gobierno va a hacer una campaña de la no campaña. No va a jugar a si el artículo de la LUC está bien o mal. "Incentivará la política capilar, lo que le llega a la gente, a través de distintos organismos públicos y de las intendencias; vamos a ver un MIDES muy activo", subrayó.
En contraposición, señaló que "hay una visión negativa del gobierno en empleo, ingresos de los hogares, aumento de precios y aumento de la pobreza".
Izquierda y movimientos sociales
Bottinelli consideró que los movimientos sociales más clásicos, como el PIT-CNT, están más vinculados a la política partidaria que los movimientos más nuevos, ligados a la nueva agenda de derechos.
Seguidamente señaló: "Antes había una especie de subordinación de los movimientos sociales a los partidos políticos y eso cambió. Hoy los dirigentes actúan con una autonomía mayor".