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Magnifica humanitas ha sido el gran acontecimiento global de la semana. La primera encíclica de León XIV ha tenido el indudable mérito de servir de punto de encuentro a personas y grupos de la más diversa procedencia que coinciden en la preocupación por dotar de una orientación humanista el desarrollo de la inteligencia artificial (IA). Resulta inevitable la comparación con la Rerum novarum de León XIII que, en plena expansión de la revolución industrial, situó la dignidad humana en el centro del debate. Sin aquella encíclica no hubiera sido posible el despegue del Estado social en Europa tal como lo conocemos, ni el fecundo diálogo entre la democracia cristiana y las fuerzas moderadas herederas del marxismo que permitió la reconstrucción de una Europa devastada por las dos guerras mundiales.
La irrupción de la IA anuncia hoy cambios de tanta o mayor magnitud que la revolución industrial. El tiempo dirá hasta qué punto se cumple el diagnóstico, pero en todo caso la propuesta del Papa León apunta a una necesidad básica: situar la dignidad de la persona en el centro del debate. Magnifica humanitas aporta valiosas herramientas para fundamentar un juicio sobre las consecuencias sociales propiciadas por la IA. Y desarma propuestas que, desde una pretendida neutralidad tecnológica, quieren imponer perniciosas visiones antropológicas de carácter elitista. Ahora se necesita que personas y grupos organizados, como sucedió en su tiempo con la Rerum novarum, respondan a esta llamada y defiendan en la vida pública la dignidad humana ante los retos actuales.
By COPEMagnifica humanitas ha sido el gran acontecimiento global de la semana. La primera encíclica de León XIV ha tenido el indudable mérito de servir de punto de encuentro a personas y grupos de la más diversa procedencia que coinciden en la preocupación por dotar de una orientación humanista el desarrollo de la inteligencia artificial (IA). Resulta inevitable la comparación con la Rerum novarum de León XIII que, en plena expansión de la revolución industrial, situó la dignidad humana en el centro del debate. Sin aquella encíclica no hubiera sido posible el despegue del Estado social en Europa tal como lo conocemos, ni el fecundo diálogo entre la democracia cristiana y las fuerzas moderadas herederas del marxismo que permitió la reconstrucción de una Europa devastada por las dos guerras mundiales.
La irrupción de la IA anuncia hoy cambios de tanta o mayor magnitud que la revolución industrial. El tiempo dirá hasta qué punto se cumple el diagnóstico, pero en todo caso la propuesta del Papa León apunta a una necesidad básica: situar la dignidad de la persona en el centro del debate. Magnifica humanitas aporta valiosas herramientas para fundamentar un juicio sobre las consecuencias sociales propiciadas por la IA. Y desarma propuestas que, desde una pretendida neutralidad tecnológica, quieren imponer perniciosas visiones antropológicas de carácter elitista. Ahora se necesita que personas y grupos organizados, como sucedió en su tiempo con la Rerum novarum, respondan a esta llamada y defiendan en la vida pública la dignidad humana ante los retos actuales.