MAGNUM 44 Canal Harry Callahan Good Morning Vietna

MAGNUM 44 Canal Harry Callahan Good Morning Vietna

By Harry CallahanTV & Film
Download on the App Store

MAGNUM 44 Canal Harry Callahan Good Morning Vietna episodes

  • 'COMPADRES PARA SIEMPRE': Entrevista a ALFONSO SÁNCHEZ y ALBERTO LÓPEZ
    Entrevista que realizo a los compadres Alfonso Sánchez y Alberto López ("El mundo es nuestro") para Radio Nacional de España (RNE), con ocasión de su obra de teatro "COMPADRES PARA SIEMPRE". Los populares actores nos hablan de la exitosa obra teatral, de su carrera juntos y de proyectos futuros, incluyendo la continuación de "El mundo es nuestro", titulada "EL mundo es suyo" .
    18 min
  • 'COMPADRES PARA SIEMPRE': Entrevista a ALFONSO SÁNCHEZ y ALBERTO LÓPEZ
    Entrevista que realizo a los compadres Alfonso Sánchez y Alberto López ("El mundo es nuestro") para Radio Nacional de España (RNE), con ocasión de su obra de teatro "COMPADRES PARA SIEMPRE". Los populares actores nos hablan de la exitosa obra teatral, de su carrera juntos y de proyectos futuros, incluyendo la continuación de "El mundo es nuestro", titulada "EL mundo es suyo" .
    18 min
  • "GHOST IN THE SHELL ": Una película capada (Crítica SIN SPOILERS)
    “Ghost in The Shell: El alma de la máquina” podría, o mejor, tendría que haber sido más violenta, más profunda y más sexy. Por favor…. La culpa de que no sea nada de todo eso, la tiene la pasta, la taquilla, la intocable necesidad de no molestar, de llevar a las masas a las salas, da igual la edad, y de pasar la censura de los consumidores que desde hace un tiempo vienen dictando realmente el modo de hacer cine en Hollywoodland, o al menos, en lo que respecta al blockbuster. Me refiero al goloso mercado asiático, especialmente, el chino, ultimo garante de las virtudes y la moral. Manda güevos.
    Así, el anime y manga que inspiraron la espectacularidad de la acción en Matrix, poco influyen a la película que realmente debieran influenciar, ésta. Castrada de toda violencia digna de así llamarse. Que cuando se muestra es incruenta, nada concretizada, ni visualizable. Un puro pim, pam, pum infantil. Sin coreografías, ni hostias (y éstas aún menos). Y todo cortito, un casi tramite, aséptico, inane. Ni el domesticado para la ocasión Takeshi Kitano es capaz de liarla parda con su magnum.
    Todo ello, no obstante, sería razonable, si vas de sesudo, reflexivo, intenso en la cosa de la distopía futurista, las máquinas con almas y todo esa matraca trascendental habitualmente presente en cyberpunk y que sí que está en la mitología base de la saga de cómics, pelis y series originada por la obra de Masamune Shirow. Pero no, si la acción es casi ausente y nada brillante para lo esperado, el discursos existencialista que tan proverbialmente supieron exponer en el género los fundacionales replicantes de Ridley Scott, aquí son dos pavadas con la hondura de las reflexiones de Javier Cárdenas.
    Y, por último, la peli tendría que haber sido más sensual, amigos. ¡Qué hablamos de Scarlett Johansson, querido Rupert Sanders! Que esto no es el cuento de Blancanieves. Que ya no estas rodando esa peli. ¿No has visto siquiera los créditos iniciales de la obra de Mamoru Oshii? Aunque probablemente, esté siendo injusto y tú no tengas la culpa. Todos tenemos hipotecas que pagar y ex-mujeres que mantener.
    En suma, una cinta capada por la voracidad recaudatoria. Cuyo único atractivo acaba ciñéndose a jugar a reconocer los plagios de muchos planos y escenas del filme de 1995. Eso y algunos hallazgos en localizaciones con trazados arquitectónicos molones.
    Todo lo de más interesa menos que el opresivo CGI que desposee al filme de cualquier atisbo de fisicidad y que permite discutir con mucho fundamento si estamos más ante un filme animado que uno de acción real.
    En fin. A ver que haces (o te dejan hacer) Denis Villeneuve con la secuela de “Blade Runner”. Miedito me da.
    7 min
  • "GHOST IN THE SHELL ": Una película capada (Crítica SIN SPOILERS)
    “Ghost in The Shell: El alma de la máquina” podría, o mejor, tendría que haber sido más violenta, más profunda y más sexy. Por favor…. La culpa de que no sea nada de todo eso, la tiene la pasta, la taquilla, la intocable necesidad de no molestar, de llevar a las masas a las salas, da igual la edad, y de pasar la censura de los consumidores que desde hace un tiempo vienen dictando realmente el modo de hacer cine en Hollywoodland, o al menos, en lo que respecta al blockbuster. Me refiero al goloso mercado asiático, especialmente, el chino, ultimo garante de las virtudes y la moral. Manda güevos. Así, el anime y manga que inspiraron la espectacularidad de la acción en Matrix, poco influyen a la película que realmente debieran influenciar, ésta. Castrada de toda violencia digna de así llamarse. Que cuando se muestra es incruenta, nada concretizada, ni visualizable. Un puro pim, pam, pum infantil. Sin coreografías, ni hostias (y éstas aún menos). Y todo cortito, un casi tramite, aséptico, inane. Ni el domesticado para la ocasión Takeshi Kitano es capaz de liarla parda con su magnum. Todo ello, no obstante, sería razonable, si vas de sesudo, reflexivo, intenso en la cosa de la distopía futurista, las máquinas con almas y todo esa matraca trascendental habitualmente presente en cyberpunk y que sí que está en la mitología base de la saga de cómics, pelis y series originada por la obra de Masamune Shirow. Pero no, si la acción es casi ausente y nada brillante para lo esperado, el discursos existencialista que tan proverbialmente supieron exponer en el género los fundacionales replicantes de Ridley Scott, aquí son dos pavadas con la hondura de las reflexiones de Javier Cárdenas. Y, por último, la peli tendría que haber sido más sensual, amigos. ¡Qué hablamos de Scarlett Johansson, querido Rupert Sanders! Que esto no es el cuento de Blancanieves. Que ya no estas rodando esa peli. ¿No has visto siquiera los créditos iniciales de la obra de Mamoru Oshii? Aunque probablemente, esté siendo injusto y tú no tengas la culpa. Todos tenemos hipotecas que pagar y ex-mujeres que mantener. En suma, una cinta capada por la voracidad recaudatoria. Cuyo único atractivo acaba ciñéndose a jugar a reconocer los plagios de muchos planos y escenas del filme de 1995. Eso y algunos hallazgos en localizaciones con trazados arquitectónicos molones. Todo lo de más interesa menos que el opresivo CGI que desposee al filme de cualquier atisbo de fisicidad y que permite discutir con mucho fundamento si estamos más ante un filme animado que uno de acción real. En fin. A ver que haces (o te dejan hacer) Denis Villeneuve con la secuela de “Blade Runner”. Miedito me da.
    7 min
  • "LOGAN": A la tercera, va el peliculón
    Sí, joder (perdón). Pero es que, por fin. El Lobezno de Hugh Jackman tiene la película que merece (y merecíamos sus fans). A la tercera, venció la razón. Esa que dice que no se puede contentar a Dios y al diablo. Que hay superhéroes que merecen un tratamiento adulto. Que ya está bien de infantilizarlo todo, por vender muñequitos y happymeals. Y que no todo es CGI y batallas finales eternas, en donde se arrasa todo (incluida la capacidad de aguante del espectador) a base de espectacularidad hipertrofiada. Estos son los problemas del cine comiquero de hoy. Y eran algunos de los problemas de “Lobezno Inmortal”. Un desperdicio, por otro lado, de adaptación de su novela gráfica fuente. Del primer spinoff ni hablamos ¿verdad?. De hecho no recuerdo ni su argumento. Vaya, ni su título… Con la decisión de Jackman de colgar las garras, la suerte estaba echada. Ahora o nunca. O filme cojonudo, o irse por la puerta chica. Y no se si por dignidad, porque poco se perdía, o por cabezonería del actor, ha sido puerta grande. Muy grande. Vaya peliculón, amigos. El mismo criticado James Mangold del paseo japonés del mutante de la imperio, ha sabido aprender de errores, y se ha fajado en este encargo. Coautor del libreto y realizador, ha facturado con sequedad y expedición setentera un filme benditamente calificado “R” en EEUU. Y esto es una de las claves. La narrativa es precisa, contundente, con ritmo pese al metraje. Poseedora de una acción física, que daña y duele. Sangrienta. ¿Pero qué esperamos de un tipo que lleva garras como sables? Un personaje violento. Salvaje. Una bestia. Que lo fue, que trata de dejar de serlo, pero que tendrá que seguir siéndolo hasta el fin. El Mad Max de Miller, es referente obvio, en esa estética desértica cercana al Apocalipsis distópico. Y también por rodar las cosas de verdad. El otro sería el western. Mangold ya demostró su buena mano para el genero en el remake de “El tren de las 3:10”. Y aquí exhibe un dominio notable de todos sus elementos definidores. De hecho, la película es una del oeste de las de toda la vida. Y muy Peckinpah en la conceptualización de los personajes. También muy Eastwood. Crepuscular y homenajeadora de clasicazos como “Raices profundas”. No ya solo porque se vean secuencias de ella en el metraje, sino porque Logan en sí siempre ha sido muy Shane. La caligrafía de los personajes es otro de los fuertes. Descritos con el detalle y el cariño imprescindibles. Maravillosos en sus interacciones (qué secuencias las de Logan con Xavier). Siempre coherentes y consecuentes. Bien desarrollados, perfectamente actuados. Ese ajado Logan/Jackman que no quiere y ya casi no es Lobezno. Vulnerable en lo físico y vulnerado en su ánima. Laura/Dafne Keen, una cría de garras tomar, que mira como el niño de “Único Testigo”, pero que desata, llegado el punto, toda la fiereza intrínseca a su naturaleza. El mentado y desmentado por enfermo Charles Xavier (qué grande es Patrick Stewart) o el mutante albino al que encarna insólitamente el cómico Stephen Merchant. Hasta el casi siempre deficiente Boyd Holbrooke sostiene con dignidad su personaje de malote. Y todo empastando a la perfección con el resto de partes del universo XMen, tanto cinematográfico como del comic. Hay mucha metareferencia. Y, aun siendo rara avis, por sus propuestos formales y de fondo, por su tono, no interrumpe la continuidad ni argumental, ni de los protagonistas y secundarios (buenos y malos). Al final, ha resultado que la última bala de adamantio que se guardaba el viejo Logan fue certera. Y el carismático personaje, al que Jackman le debe todo en su carrera, se nos va con honor, mientras suena “The man comes around” del no menos mítico (y atribulado) Johnny Cash. Sí, joder (sin perdón). Este puro va por ti, James Howlett.
    8 min
  • "LOGAN": A la tercera, va el peliculón
    Sí, joder (perdón). Pero es que, por fin. El Lobezno de Hugh Jackman tiene la película que merece (y merecíamos sus fans). A la tercera, venció la razón. Esa que dice que no se puede contentar a Dios y al diablo. Que hay superhéroes que merecen un tratamiento adulto. Que ya está bien de infantilizarlo todo, por vender muñequitos y happymeals. Y que no todo es CGI y batallas finales eternas, en donde se arrasa todo (incluida la capacidad de aguante del espectador) a base de espectacularidad hipertrofiada.
    Estos son los problemas del cine comiquero de hoy. Y eran algunos de los problemas de “Lobezno Inmortal”. Un desperdicio, por otro lado, de adaptación de su novela gráfica fuente. Del primer spinoff ni hablamos ¿verdad?. De hecho no recuerdo ni su argumento. Vaya, ni su título…
    Con la decisión de Jackman de colgar las garras, la suerte estaba echada. Ahora o nunca. O filme cojonudo, o irse por la puerta chica. Y no se si por dignidad, porque poco se perdía, o por cabezonería del actor, ha sido puerta grande. Muy grande. Vaya peliculón, amigos.
    El mismo criticado James Mangold del paseo japonés del mutante de la imperio, ha sabido aprender de errores, y se ha fajado en este encargo. Coautor del libreto y realizador, ha facturado con sequedad y expedición setentera un filme benditamente calificado “R” en EEUU. Y esto es una de las claves.
    La narrativa es precisa, contundente, con ritmo pese al metraje. Poseedora de una acción física, que daña y duele. Sangrienta. ¿Pero qué esperamos de un tipo que lleva garras como sables? Un personaje violento. Salvaje. Una bestia. Que lo fue, que trata de dejar de serlo, pero que tendrá que seguir siéndolo hasta el fin.
    El Mad Max de Miller, es referente obvio, en esa estética desértica cercana al Apocalipsis distópico. Y también por rodar las cosas de verdad. El otro sería el western. Mangold ya demostró su buena mano para el genero en el remake de “El tren de las 3:10”. Y aquí exhibe un dominio notable de todos sus elementos definidores. De hecho, la película es una del oeste de las de toda la vida. Y muy Peckinpah en la conceptualización de los personajes. También muy Eastwood. Crepuscular y homenajeadora de clasicazos como “Raices profundas”. No ya solo porque se vean secuencias de ella en el metraje, sino porque Logan en sí siempre ha sido muy Shane.
    La caligrafía de los personajes es otro de los fuertes. Descritos con el detalle y el cariño imprescindibles. Maravillosos en sus interacciones (qué secuencias las de Logan con Xavier). Siempre coherentes y consecuentes. Bien desarrollados, perfectamente actuados. Ese ajado Logan/Jackman que no quiere y ya casi no es Lobezno. Vulnerable en lo físico y vulnerado en su ánima. Laura/Dafne Keen, una cría de garras tomar, que mira como el niño de “Único Testigo”, pero que desata, llegado el punto, toda la fiereza intrínseca a su naturaleza. El mentado y desmentado por enfermo Charles Xavier (qué grande es Patrick Stewart) o el mutante albino al que encarna insólitamente el cómico Stephen Merchant. Hasta el casi siempre deficiente Boyd Holbrooke sostiene con dignidad su personaje de malote.
    Y todo empastando a la perfección con el resto de partes del universo XMen, tanto cinematográfico como del comic. Hay mucha metareferencia. Y, aun siendo rara avis, por sus propuestos formales y de fondo, por su tono, no interrumpe la continuidad ni argumental, ni de los protagonistas y secundarios (buenos y malos).
    Al final, ha resultado que la última bala de adamantio que se guardaba el viejo Logan fue certera. Y el carismático personaje, al que Jackman le debe todo en su carrera, se nos va con honor, mientras suena “The man comes around” del no menos mítico (y atribulado) Johnny Cash. Sí, joder (sin perdón). Este puro va por ti, James Howlett.
    8 min

About MAGNUM 44 Canal Harry Callahan Good Morning Vietna

From the publisher's feed

Podcast del programa de radio GOOD MORNING VIETNAM. Y de críticas de cine y series realizadas por Harry Callahan.