MAGNUM 44 Canal Harry Callahan Good Morning Vietna

MAGNUM 44 Canal Harry Callahan Good Morning Vietna

By Harry CallahanTV & Film
Download on the App Store

MAGNUM 44 Canal Harry Callahan Good Morning Vietna episodes

  • "COMACHERÍA": Ladrones de tierras
    CRÍTICA DE LA PELÍCULAS +++SIN SPOILERS+++
    El último movimiento de cámara de “Comanchería” deja muy claro que lo importante es la tierra. Lo decían en “Lo que el viento se llevó”: “Por la tierra trabajamos, luchamos y morimos”. Y la tierra se roba, añade ahora David MacKenzie. La robó el hombre blanco a los indios. Y, en nuestros días, los bancos se la roban a aquellos, con su depredación hipotecaria. De ahí que se juzgue “necesario” robar a su vez a estos, no ya para ganar los cien años de perdón del refrán, sino para conservar el terruño, lo verdaderamente único y atávicamente esencial. Aquello por lo que te haces respetar. Lo que de ti queda como legado.
    De eso va “Hell or high water”, título original de este film. “Sea como sea” que podríamos haber titulado aquí. Lo que incluye hacerlo por las malas, a tiro limpio. Interesante es también ver como nada ha cambiado en un país de gatillo fácil, construido a mano armada. En donde a los rateros aún les persigue una patrulla espontánea de la gente del pueblo, ya no a caballo, sino en potentes 4x4, pero si que a balazo vivo.
    Porque, en mucho, el far west sigue siéndolo. De su poética también habla, crepuscularmente, esta película de shérifs que son rangers, salones y cruces de caminos que son casinos, forajidos que son comanches y comancheros, y cielos rasos y praderas sin fin que aún seguirán siéndolo, aunque se quemen o las hagan arder.
    Y hay metáfora social. Y cine negro, con últimos golpes, polis a punto de jubilarse y una voz en off que habla en las letras de una selección de canciones descriptivas de personajes, acciones y sus consecuencias. Y buddie movie, con dos parejas de ratones y gatos. Y excelentes actores, con frases y diálogos maravillosos. Inmenso Jeff Bridges, más Clint Eastwood que nunca. Sabe este filme mucho a “Un mundo perfecto”, aunque por otro lado, joder, ¡también a “Thelma y Louise” y su antecedente “Dos hombres y un destino”! Y un guaperas llamado Chris Pine que jamás volverá a estar tan bien, emparejado con esa encarnación del caos que siempre sirve imprevisible Ben Foster, ajado aquí sorpresiva y visiblemente por la edad.
    Y para colmo, la cinta está musicada por Nick Cave y Warren Ellis, con el mismo acierto que otros soundtracks suyos, como el compuesto para la no menos crepuscular, poética y de forajidos del oeste, “El asesinado de Jesse James por el cobarde Robert Ford”.
    Y es que esta “Comanchería”, que, nota para curiosos y para los que odian su título, conserva en nuestro país el título de trabajo que se le dio mientras se rodaba, es, en suma y por dejar de marear el asunto, una puñetera joyaza.
    8 min
  • "COMACHERÍA": Ladrones de tierras
    CRÍTICA DE LA PELÍCULAS +++SIN SPOILERS+++ El último movimiento de cámara de “Comanchería” deja muy claro que lo importante es la tierra. Lo decían en “Lo que el viento se llevó”: “Por la tierra trabajamos, luchamos y morimos”. Y la tierra se roba, añade ahora David MacKenzie. La robó el hombre blanco a los indios. Y, en nuestros días, los bancos se la roban a aquellos, con su depredación hipotecaria. De ahí que se juzgue “necesario” robar a su vez a estos, no ya para ganar los cien años de perdón del refrán, sino para conservar el terruño, lo verdaderamente único y atávicamente esencial. Aquello por lo que te haces respetar. Lo que de ti queda como legado. De eso va “Hell or high water”, título original de este film. “Sea como sea” que podríamos haber titulado aquí. Lo que incluye hacerlo por las malas, a tiro limpio. Interesante es también ver como nada ha cambiado en un país de gatillo fácil, construido a mano armada. En donde a los rateros aún les persigue una patrulla espontánea de la gente del pueblo, ya no a caballo, sino en potentes 4x4, pero si que a balazo vivo. Porque, en mucho, el far west sigue siéndolo. De su poética también habla, crepuscularmente, esta película de shérifs que son rangers, salones y cruces de caminos que son casinos, forajidos que son comanches y comancheros, y cielos rasos y praderas sin fin que aún seguirán siéndolo, aunque se quemen o las hagan arder. Y hay metáfora social. Y cine negro, con últimos golpes, polis a punto de jubilarse y una voz en off que habla en las letras de una selección de canciones descriptivas de personajes, acciones y sus consecuencias. Y buddie movie, con dos parejas de ratones y gatos. Y excelentes actores, con frases y diálogos maravillosos. Inmenso Jeff Bridges, más Clint Eastwood que nunca. Sabe este filme mucho a “Un mundo perfecto”, aunque por otro lado, joder, ¡también a “Thelma y Louise” y su antecedente “Dos hombres y un destino”! Y un guaperas llamado Chris Pine que jamás volverá a estar tan bien, emparejado con esa encarnación del caos que siempre sirve imprevisible Ben Foster, ajado aquí sorpresiva y visiblemente por la edad. Y para colmo, la cinta está musicada por Nick Cave y Warren Ellis, con el mismo acierto que otros soundtracks suyos, como el compuesto para la no menos crepuscular, poética y de forajidos del oeste, “El asesinado de Jesse James por el cobarde Robert Ford”. Y es que esta “Comanchería”, que, nota para curiosos y para los que odian su título, conserva en nuestro país el título de trabajo que se le dio mientras se rodaba, es, en suma y por dejar de marear el asunto, una puñetera joyaza.
    8 min
  • "ROGUE ONE": Sí, pero no.
    "Rogue One” demuestra que Disney tiene muy claras las cosas y que sabe del mensaje que los fans dieron a George Lucas, cuando éste llevó a término la segunda trilogía de las aventuras que transcurren en una galaxia muy, muy lejana. Ese no fue otro que reprocharle, con odio y saña, que con los recuerdos infantiles no se juega y con el mundo creado por la primera saga, menos. Así, como ya ocurriera con el Episodio VII, este nuevo filme del universo galáctico vuelve a poner en pantalla el imaginario nostálgico que todo devoto de la Fuerza lleva dentro de su corazoncito cinéfilo. Y lo hace mimando cada detalle, con la calidad impepinable que da contar con pasta a chorros. Además Gareth Edwards, su director, se confiesa seguidor irredento de “La Guerra de las Galaxias”. Así vestuario, personajes, artefactos, paisajes, naves, todo, absolutamente todo, nos hace volver a casa (casi por Navidad) y reencontrarnos con los nuestros, y con los del Lado Oscuro. Incluso con el villano por excelencia, Lord Vader, a la cabeza, con voz en VO, nuevamente, de James Eran Jones. Y con otros malos y buenos, cuya sorpresa me reservo, por obra y gracia de los efectos digitales. ¿Se puede pedir más? Detengámonos aquí. Porque esa quizás sea la clave. Yo digo que sí. Y es que, contentado el fandom con “El despertar de la Fuerza”, vengados de sobras con ese filme de las fechorías del pérfido Lucas, creo que “Rogue One” podría haber ido más allá de lo que se espera, sorprender a la platea con algún giro, imprimir una riqueza argumental que trascienda la propia idea básica de “vamos a hacer una peli clásica de aventuras en la que contamos como se robaron los planos de la Estrella de la Muerte”. Estamos ante un spin off que nos permite separarnos de la ortodoxia. De hecho, el propio arranque del filme así lo evidencia, carente del clásico texto en scroll inverso con la fanfarria de John Williams. Pero no. No estamos ante un Imperio Contraataca. Echo a faltar pues enjundia, calado en varios los personajes (ej. el de Diego Luna), conflicto y riesgo. No obstante, el resultado es plausible. La cinta entretiene y no poco. Y está musicada espectacularmente por Michael Giacchino. Lleva la guerra a puntos tropicales de la galaxia que desconocíamos, y tiene esa bendita fisicidad que estaba proscrita en los videojuegos de la segunda trilogía. Como quita-hambre, antes del Episodio VIII, a los fans más que les basta y les sobra. Otra cosa es si el apetito ya te va pidiendo probar algo fuera de menú.
    7 min
  • "ROGUE ONE": Sí, pero no.
    "Rogue One” demuestra que Disney tiene muy claras las cosas y que sabe del mensaje que los fans dieron a George Lucas, cuando éste llevó a término la segunda trilogía de las aventuras que transcurren en una galaxia muy, muy lejana. Ese no fue otro que reprocharle, con odio y saña, que con los recuerdos infantiles no se juega y con el mundo creado por la primera saga, menos.
    Así, como ya ocurriera con el Episodio VII, este nuevo filme del universo galáctico vuelve a poner en pantalla el imaginario nostálgico que todo devoto de la Fuerza lleva dentro de su corazoncito cinéfilo. Y lo hace mimando cada detalle, con la calidad impepinable que da contar con pasta a chorros. Además Gareth Edwards, su director, se confiesa seguidor irredento de “La Guerra de las Galaxias”. Así vestuario, personajes, artefactos, paisajes, naves, todo, absolutamente todo, nos hace volver a casa (casi por Navidad) y reencontrarnos con los nuestros, y con los del Lado Oscuro. Incluso con el villano por excelencia, Lord Vader, a la cabeza, con voz en VO, nuevamente, de James Eran Jones. Y con otros malos y buenos, cuya sorpresa me reservo, por obra y gracia de los efectos digitales. ¿Se puede pedir más?
    Detengámonos aquí. Porque esa quizás sea la clave. Yo digo que sí. Y es que, contentado el fandom con “El despertar de la Fuerza”, vengados de sobras con ese filme de las fechorías del pérfido Lucas, creo que “Rogue One” podría haber ido más allá de lo que se espera, sorprender a la platea con algún giro, imprimir una riqueza argumental que trascienda la propia idea básica de “vamos a hacer una peli clásica de aventuras en la que contamos como se robaron los planos de la Estrella de la Muerte”.
    Estamos ante un spin off que nos permite separarnos de la ortodoxia. De hecho, el propio arranque del filme así lo evidencia, carente del clásico texto en scroll inverso con la fanfarria de John Williams. Pero no. No estamos ante un Imperio Contraataca. Echo a faltar pues enjundia, calado en varios los personajes (ej. el de Diego Luna), conflicto y riesgo.
    No obstante, el resultado es plausible. La cinta entretiene y no poco. Y está musicada espectacularmente por Michael Giacchino. Lleva la guerra a puntos tropicales de la galaxia que desconocíamos, y tiene esa bendita fisicidad que estaba proscrita en los videojuegos de la segunda trilogía. Como quita-hambre, antes del Episodio VIII, a los fans más que les basta y les sobra. Otra cosa es si el apetito ya te va pidiendo probar algo fuera de menú.
    7 min

About MAGNUM 44 Canal Harry Callahan Good Morning Vietna

From the publisher's feed

Podcast del programa de radio GOOD MORNING VIETNAM. Y de críticas de cine y series realizadas por Harry Callahan.