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Tarde o temprano, nuestros hijos crecerán al punto de emprender su vida fuera de nuestro hogar. Les toca a ellos tomar las riendas de su proyecto personal y, a nosotros, el hogar se nos queda vacío. Algo que se nota mucho, por ejemplo, cuando realizan sus estudios universitarios en otra provincia o país. De repente no están y su ausencia, se siente; pero somos sus padres y, por tanto, aunque sea de otra manera, mantenemos el vínculo y la capacidad de influir en su educación. Al tiempo que también es una oportunidad para fortalecer la pareja.
Llevar una dieta equilibrada, hacer ejercicio regularmente, dormir lo suficiente o cuidar la higiene personal. Forman parte de los hábitos de vida saludable, esos con los que vamos a conseguir un bienestar físico y mental. No sólo nosotros, a título individual, sino también como unidad familiar. Porque si logramos implantar un ambiente hogareño limpio y ordenado, en el que la salud física se traslada a una conexión social significativa, lograremos que nuestros hijos, pequeños o adolescentes, cuiden de sí mismos y de quienes les rodean.
Que nuestro hijo se quede afónico con frecuencia, no es normal. Es cierto que actitudes como gritar, cantar o los cambios de temperatura pueden favorecer esa dificultad temporal en la voz. Aún así, es una cuestión a la que se debería prestar más atención, porque las causas de la afonía, que en realidad se llama disfonía, son múltiples y se nos pueden estar escapando. Y el caso es que nos dejan pistas que no siempre sabemos interpretar.
Vaper: el humo electrónico que corre por las venas
Es el tábaco de los jóvenes y adolescentes: el vaper. Cigarrillos electrónicos con sabores de lo más variados y problemas inherentes de salud, poco conocidos e incluso minusvalorados porque parece prevalecer la idea colectiva de que un vaper no es tan perjucicial como el tabaco.
El alcohol forma parte de nuestras vidas: se hace rara una celebración sin algún brindis o unas fiestas populares sin tomarse algo en una barra o una terraza. Pero que nuestros hijos, en la adolescencia y edad adulta, consuman de manera responsable o descontrolada dependerá en gran medida de cómo les eduquemos y, sobre todo, de cómo vean que es nuestra relación con el alcohol, si es moderada y puntual o impulsiva y abusiva.
De cómo nuestros hijos se expresen emocionalmente podremos hacer muchas lecturas: de su manera de ser, de su forma de madurar y crecer, del control o descontrol de las situaciones que se les presentan, ... y también, de cómo piensan. Porque es imposible desvincular la razón del corazón y porque forma parte de la crianza enseñarles cómo gestionarlas.
Gran parte de la salud de nuestros hijos y de cómo encaran su día a día depende en gran medida de lo que coman, tanto de la calidad como de la cantidad y la manera en que se ha cocinado. ¿Sabemos alimentarnos bien? ¿Estamos alimentando bien a nuestros hijos?
No hay hogar en el que, en algún momento, salten chispas con nuestros hijos. Enfados entre padres e hijos que son inevitables, pero que también son una oportunidad para educar, ya sea desde la implantación de un modelo preventivo, ya sea desde el aprendizaje y la gestión de herramientas que ayuden a solventarlo. POrque hay caminos para, al menos, reducir o revertir las consecuencias que conllevan los enfados; calmar las aguas cuando más turbulentas están, sofocar los incendios una vez iniciados.
Nos cuesta hablar de muchos temas con nuestros hijos ya sea porque consideramos que son exclusivamente asunto de adultos, ya sea porque entendemos que son materias de las que no pueden hacerse una idea completa de lo que significan. Divorcio, depresión o fallecimiento son alguna de esas cuestiones graves que nos puede tocar vivir a cualquiera. Los adultos lo vivimos de una manera, lo pasamos mal y ellos, también. Y por eso tendemos a no decirles nada, como si fueran temas tabú. Sin embargo, nada mejor que contarles lo que ocurre, adaptado a su edad y condiciones.
Perros, gatos o conejos son mascotas habituales en muchos hogares. Animales que forman parte de nuestra familia y a los que cuidar y querer. Hasta el punto de que tienden, en muchas ocasiones, a conectar con los valores y hábitos familiares, singularmente con los de nuestros hijos. Son numerosos los beneficios que les generan en su desarrollo, si bien, cabe preguntarse cuál es el verdadero rol que desempeñan las mascotas en nuestra familia.
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