MAÑANAS CON EL ESPÍRITU SANTO
14 de mayo
LLEVA BIEN EL MANTO
Eres Mi embajador. Asume ese manto cada día, no solo cuando personas importantes te observan. Lo que hagas en secreto será recompensado públicamente. Mantén tu enfoque en aquello a lo que te he llamado y celebra de igual manera a quienes cumplen con su llamado. He colocado a cada persona donde mejor puede ser utilizada y fluir en su unción. No permitas que la discordia llene tus oídos. El diablo, tu adversario, es el acusador. Recuerda esto, porque hará lo mismo contigo, tal como lo hace con otros. El espíritu bajo el cual operas dirige tus palabras y acciones. Muchos dicen ser Míos, pero de sus palabras y acciones surge la destrucción contra los que son Míos. La calumnia y el chisme no forman parte de la Gran Comisión. Lo mismo vendrá contra ti. Haz aquello a lo que te he llamado y deja el resto en Mis manos. No arrojes tu corona a actividades injustas. Te he llamado a lo más alto, así que no te rebajes a las distracciones.
ESCRITURAS
GÁLATAS 6:4
Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse solo respecto de sí mismo, y no en otro;
APOCALIPSIS 12:10
Entonces, oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.
EFESIOS 4:2
... con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor...
ORACIÓN
Señor, gracias por llamarme a representarte como Tu embajador en este mundo. Ayúdame a llevar el manto que me has dado con humildad, integridad y fidelidad, no solo en público, sino también en la intimidad de mi vida. Protege mi corazón y mis oídos de chismes, calumnias, divisiones y distracciones innecesarias. Lléname de Tu Espíritu para que mis palabras reflejen Tu amor, sabiduría y verdad. Enséñame a celebrar el llamado de los demás, sin dejar de estar plenamente comprometido con la misión que me has encomendado, en el nombre de Jesús, amén.
CONFESIÓN PROFÉTICA
Mantengo mi enfoque en aquello a lo que me ha llamado y celebro de igual manera a quienes cumplen con su llamado.