Jaragua no cae no es un proyecto de arquitectura para arquitectos, sino una historia de cómo la corrupción, el trujillato, los líos de faldas y el arribismo social conspiraron para crear uno de los edificios más icónicos del Caribe --un hotel tan metafóricamente blanco e impoluto que no tenía nada que ver con esos reperperos, pero que sin embargo pagó las consecuencias al ser demolido indignamente en 1985 en medio de todavía más desórdenes de acciones cuestionables de parte de la administración de Jorge Blanco.--