En el Evangelio según San Juan, capítulo 4, nos habla de una mujer que era despreciada por la mayoría de las personas. La samaritana iba al pozo de Jacob sola al mediodía. Y Dios en su misericordia infinita, espera por esta mujer a que venga a sacar agua. Y le dice: “Si tú supieras quién te está pidiendo agua, tú serías quien me pedirías a mí, y yo te daría agua que saltaría como manantial hasta la vida eterna”. El Padre Pedro también responde a las preguntas llegadas al programa vía telefónica, el correo electrónico (
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