84.- MANANTIALES
Se reflejan en mí todos mis sueños,
mis soledades se difuminan como el mar,
como rocas en el viento sentadas al horizonte.
Es un escaparate esta huida al silencio
donde se esparcen pétalos, labios y libertades,
donde las estatuas huyen de salto en salto
por caminos que se alejan a la noche.
De cristales son a veces las alondras,
se crecen en el agua, se esconden en la niebla
arrullándose al abrazo de plumas y de historias.
Es mi origen el mar, no quiero olvidarlo,
ni ser miedo escrito en la piel cuando te ausentas.
Ya no soy, sin ti, sin ti me siento efímero,
lo perecedero fue antes de tu haber nacido,
de ser juntos otra dimensión, grandeza, delicia,
abandono y reencuentros venidos adrede
desde aquella flor que creció en la angustia.
Se nos abre el mar entre las voluntades,
se devuelven llantos sin perder el rumbo,
sin temor de siglos con el asco en ciernes
y un arpa en la luz sonando dolores los amaneceres.
He puesto mil velos de cien mil colores sobre la almohada
para recordarte como un arco iris, tu gesto durmiente,
tu figura envuelta casi destilada entre las tormentas
y los paraísos donde me amaneces con el cuerpo abierto
retrasando el tiempo, para que llegase.
Te sigo mirando el vaivén que bailas como una gacela,
Se marca en el lecho el espacio estrecho
que hubo en la noche entre tú y mi pecho
siendo como arena en tus galerías.
Deseo saber el lugar que ocupo
cuando te me sueñas el trigo que nace
entre tus laderas, las playas que surco
fuera de las rejas que dan tus planicies,
los nidos que lamo entre la penumbra de tus verticales,
los fuegos que extingo mientras me sometes a tus manantiales.
Esas soledades contra las que lucho
cuando estás dormida,
en las que no existo porque estas soñando
entre las riberas de otros universos,
porque estás ausente, dormida en el aire,
cuando las palomas huyen de mi mano
y se me atormentan todos mis te quiero.
El frío me empuja a abrazarte tanto
que se me detienen todos los latidos
y se me emborronan todas las derivas,
remo hasta tu mar para estar más cerca
de tu amor y amarte.
Chema Muñoz©