El fuego tiene la función de purificar, transformar. Por eso el fuego de Manipura nos acerca lentamente a un despertar espiritual, a una transformación. Aquí se comienzan a vislumbrar valores superiores más relacionados con la vida humana, con la vida en sociedad y la necesidad de aportación a esa vida. Por eso la voluntad, el propósito y la confianza son aspectos importantes.