Manu Chao hizo de la mezcla una lengua y del viaje una forma de estar en el mundo. Hijo del exilio, músico de estaciones, barcos y calles, convirtió la itinerancia en método, pero también en una forma de desaparecer. Entre Clandestino y Viva Tu, su obra pregunta si pertenecer es encontrar un lugar o aprender a no quedarse del todo.