El de hoy es ese programa que nunca deberíamos tener que hacer, pero que es necesario hacer. Desde el 1 de enero de este 2023 y hasta la fecha, han muerto hasta 30 personalidades del mundo de la música. No recuerdo un periodo parecido en el que haya fallecido tanta gente importante o relevante en tan poco espacio de tiempo.
Cuando hace unos pocos años hacía el "Orient Exprés" en Radio Círculo, solía ofrecer un único programa anual de 1 hora recordando a los fallecidos del año. Ahora, solo con los desaparecidos de un cuatrimestre, tengo que hacer 2 programas y mucho más largos (ventajas del podcast, que te libera del corsé de la parrilla radiofónica). Es ley de vida, me temo. Siempre lo digo como consuelo por esa creatividad que ya nunca más volverá.
Hoy homenajeamos a los desaparecidos entre el 1 de enero y el 15 de marzo. Y en el próximo programa a los siguientes. Esta vez con Jeff Beck (Jeff Beck & Eric Clapton), Frank Wyatt (Happy The Man, Frank Wyatt & Friends), Yukihiro Takahashi (Yellow Magic Orchestra), Robbie & Tim Bachman (Bachman-Turner Overdrive), David Crosby, Tom Verlaine (Television, Tom Verlaine), Burt Bacharach (Gene Pitney, Manfred Mann, Rockin' Berries, Love, The Carpenters), Wayne Shorter (Weather Report), David Lindley, Gary Rossington (Lynyrd Skynyrd), Jerry Samuels (Napoleon XIV), Jim Gordon (Frank Zappa) y Bobby Caldwell. (Entre paréntesis van los intérpretes de las canciones que suenan en cada caso).
Aprovecho la circunstancia para advertir a familiares, herederos, discográficas y editoriales, que su música ya la hicieron o publicaron prácticamente ellos mismos en vida (tuvieron ocasiones de hacerlo, la inmensa mayoría). Por la integridad de su legado, que por favor no se les ocurra desempolvar descartes ni canciones olvidadas (previo paso por el productor de moda). Lo harán invocando el sacrosanto nombre de los fans, pero también el de sus cuentas corrientes. Si lo hacen, nos llegarán "desencajadas" y "descontextualizadas" con respecto al resto de su trayectoria, por no hablar de que posiblemente se haga en contra de su voluntad (si lo hubieran sabido).
Ya ni te digo si a alguien se le ocurre inventarse canciones a la manera de estos artistas ya desaparecidos, en plan Inteligencia Artificial. Si la posverdad se abre paso con el argumento de que son los tiempos en que vivimos (y nos callamos para que no nos llamen nostálgicos o viejunos), ¿qué nos va a quedar entonces? Ojito.
El legado es el legado. Todo lo que surja a partir de aquí puede acabar cargándose el buen nombre. Descafeinando la historia. Diluyéndola en publicaciones "ad hoc". ¿Queremos realmente eso?