Maria Stromme publica un revolucionario estudio sobre la conciencia interconectada y universal
Maria Stromme es una investigadora de la universidad de Upsala en Suecia.
Acaba de publicar un nuevo estudio que aporta un sorprendente enfoque al origen de la consciencia.
Según ella, la consciencia no emerge del cerebro sino que se trata de un campo fundamental del universo.
Su teoría sugiere que la consciencia se originó primero y tras ella surgieron el tiempo, el espacio y la materia.
Si esta propuesta es cierta, fenómenos como la telepatía, las experiencias cercanas a la muerte o la vida después de la muerte, tendrían una explicación científica.
Su investigación se publicó en la revista AIP Advances, siendo seleccionado como mejor artículo del número.
La física cuántica postula que las partículas y la energía emergen de vibraciones en un campo fundamental.
Al igual que las olas del mar se forman por las vibraciones del agua.
Maria sostiene que ese campo fundamental podría ser la conciencia misma.
Esto implica que la experiencia subjetiva de la vida que percibimos no es más que una ilusión.
La consciencia individual sería como una ola dentro de ese océano de la conciencia universal.
Esa ola tiene una forma temporal, pero su agua no desaparece cuando ésta termina.
De igual modo, la consciencia no se extingue cuando morimos, sino que regresa a su campo de fondo.
El sustrato fundamental de la conciencia ni comienza ni termina con el cuerpo.
La investigadora lleva años trabajando en un modelo cuántico mecánico.
Para unir la física cuántica con la filosofía no dual.
Esta filosofía observa la realidad como una sola unidad y no como una diferencia entre el yo y el mundo.
Las consciencias individuales son partes de un campo interconectado más grande.
Según este planteamiento, la realidad existía antes del Big Bang.
Era como una especie de potencial sin forma, una superposición universal.
Y contenía todas las configuraciones posibles de la realidad.
En ese estado primordial, nada estaba diferenciado.
Ni el espacio, ni el tiempo ni tampoco la materia o la experiencia individual.
La diferenciación comenzó cuando el campo colapsó en estados específicos produciendo la estructura del universo que conocemos.
Cuando sólo existía ese pensamiento universal no había nacido el tiempo.
No existía ni el antes ni el después.
Es el problema de la medición cuántica.
La idea de que la realidad existe en superposición hasta que una observación la colapsa en un estado definido.
Maria opina que muchos fenómenos deben de ser estudiados de nuevo con pruebas científicas renovadas y rigurosas.
Por ejemplo: Durante las famosas experiencias cercanas a la muerte hay muchos testimonios que hablan de:
Apariciones de figuras religiosas, de seres queridos perdidos y hasta de premoniciones que sucederán en el futuro.
Si la consciencia individual no es generada sólo por el cerebro sino que es la expresión de un campo más profundo…
Entonces, los momentos en los que el cerebro está más sensible o deteriorado, podrían permitir un mejor acceso a esa conciencia universal.
Dando a entender que habilidades psíquicas como la telepatía, podrían verificarse.
Todas nuestras consciencias individuales partirían del mismo punto, así que la información puede transmitirse entre lugares separados por el espacio y el tiempo.
Esto significa que hay personas dotadas o que en estados alterados de consciencia podrían tener visiones de eventos futuros.
Fenómenos similares a la telepatía se han documentado en diferentes culturas a lo largo de nuestra historia.
Quizás estén unidos por esta conciencia interconectada universal.
Maria se dedica a la investigación de lo más pequeño, la nanotecnología, pero ha dado un salto hacia lo más grande.
En su trabajo plantea una realidad completamente nueva sobre el origen del universo.
Ella defiende que otros físicos como Einstein, Heisenberg o Planck plantearon ideas similares.
Su artículo está escrito, estrictamente, en el lenguaje matemático de la física.
Aunque en su modelo, la materia es secundaria.
Su razonamiento traza paralelismos con varias tradiciones filosóficas y religiosas del mundo.
Desde el Advaita Vedanta, las nociones budistas del vacío, el misticismo sufí, la teología cristiana y hasta las reflexiones filosóficas de Bohm o Heisenberg.
David Bohm propuso que todas las cosas se despliegan desde una realidad más profunda y no local.
Además, los textos de las principales religiones: la biblia, el Corán o los vedas, describen una consciencia interconectada.
Sus escritores lo describen usando un lenguaje metafórico.
María insiste en que los primeros físicos cuánticos llegaron a ideas similares usando métodos científicos.
Es el momento de un cambio de paradigma.
Ha llegado la hora de que las ciencias exactas empiecen a explorar esta nueva visión de la realidad y del origen de la conciencia.