María Teresa Calero Linares se incorporó de forma voluntaria a la línea roja que aún no se extingue en el país tras el rebrote de la Covid-19, ella sabe cuánto se humedecen las manos y hasta los huesos mismos luego de una jornada de trabajo en la lavandería del Centro de Aislamiento de La Playita en el espirituano municipio de Jatibonico.