Su nombre había comenzado a sonar como uno de los que debían ser cambiados en el gabinete, junto con los de Cafiero, Frederik y Kulfas, entre otros. Tras las PASO, Felipe Solá admitió la posibilidad de recambio en el gabinete. De todas maneras, el Canciller dijo no saber qué decisión tomará el presidente al respecto. En la primera jornada después de las PASO, allegados al mandatario sostuvieron que las modificaciones vendrán por el lado de "la aceleración de la gestión" más que por el cambio de nombres, que flota en el aire desde que Cristina habló de "funcionarios que no funcionan".